
El gobierno de Curazao avanza en la preparación de un programa temporal de registro y legalización para migrantes indocumentados, conocido como Rib’e Lugá, en medio de un creciente respaldo social condicionado a reglas estrictas y transparencia.
Trabajo y Bienestar (SOAW), busca ofrecer una vía temporal de regularización para personas que actualmente viven en la isla sin estatus legal. Según las autoridades, el proyecto se encuentra en una fase avanzada de preparación, aunque los detalles finales sobre requisitos e implementación aún están siendo definidos.
El gobierno ha insistido en que toda la información oficial será comunicada únicamente a través de canales institucionales y ha advertido que datos difundidos por otras fuentes no deben considerarse confiables. Asimismo, aclaró que por el momento no es necesario que los interesados acudan a las oficinas de inmigración.
El lanzamiento del programa está previsto para mayo de 2026, mientras que una presentación oficial con más detalles será realizada en una conferencia de prensa conjunta entre los ministerios involucrados.
Presión
La iniciativa se desarrolla en un contexto migratorio marcado por la fuerte presencia de ciudadanos venezolanos en situación irregular. De acuerdo con distintas estimaciones y percepciones sociales, la mayoría de los migrantes indocumentados en Curazao proviene de Venezuela, lo que ha convertido la crisis en ese país en un factor clave dentro del debate local.
En paralelo, un estudio presentado el 9 de abril de 2026 por Human Rights Defense Curaçao revela que la mayoría de los residentes de la isla apoya la legalización de migrantes indocumentados, siempre que el proceso incluya controles rigurosos, criterios claros y mecanismos transparentes.
La investigación, de carácter cualitativo, se llevó a cabo entre diciembre de 2025 y marzo de 2026 mediante seis grupos focales que incluyeron distintos sectores de la sociedad, desde residentes de Banda Riba y Banda Bou hasta jóvenes, estudiantes y ciudadanos europeos radicados en la isla.
Los resultados muestran que existe un amplio reconocimiento del papel económico que desempeñan los migrantes indocumentados. Muchos trabajan en sectores como la construcción, la hostelería, el servicio doméstico y la limpieza, áreas donde la mano de obra local es limitada. Algunos participantes señalaron que sin estos trabajadores, partes importantes de la economía podrían verse afectadas.
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