La violencia recrudecida, una que nunca ha llegado a extinguirse del todo en Colombia, marca la campaña presidencial para escoger al sucesor de Gustavo Petro. En muchos lugares se votará la primera vuelta de este domingo bajo el fuego cruzado. A casi diez años de la firma del histórico acuerdo de paz con la extinta guerrilla de las FARC, otros actores armados amenazan a las comunidades y la guerra todavía arde, solo que en una etapa más fragmentada. Las consecuencias humanitarias del conflicto armado han alcanzado “el nivel más grave de la última década”, advertía este mes el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). En medio de esa crisis, el orden público se ha disparado como una de las principales preocupaciones.

