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martes 19 de mayo 2026
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Ángel Montiel: La entrega de Alex Saab

El gobierno de la presidenta interina Delcy Rodríguez entregó al contratista colombiano Alex Saab a las autoridades de los Estados Unidos. La deportación del otrora exministro, diplomático y “héroe de la patria” desmantela de golpe el mito del intocable dentro de la estructura oficial. Washington ya custodia en Miami a la figura clave de las finanzas públicas del viejo esquema corrupto de Nicolás Maduro. 

La mandataria provisoria sepultó el dogma ideológico para priorizar el pragmatismo político. Esta entrega no responde a un simple trámite migratorio como se está tratando de hacer ver, constituye más bien, el resultado directo de una cruda negociación de alto nivel con la administración norteamericana para buscar la estabilización económica. El poder central de Caracas demostró que las lealtades carecen de valor real cuando la supervivencia del nuevo esquema exige concesiones inmediatas. Para Rodríguez, la permanencia en el poder supera cualquier compromiso de protección hacia antiguos aliados y operadores del sistema. 

La justicia federal estadounidense reactiva ahora un expediente crucial sobre las redes de financiamiento, contratos preferenciales, sobrefacturación de alimentos de mala calidad y lavado de dinero en la última década. Tras varias semanas de rumores sobre su paradero, las autoridades venezolanas confirmaron la medida basándose en los delitos federales que Saab enfrenta en Florida. Con esta acción el todopoderoso operador financiero pierde definitivamente su blindaje político y diplomático. El tribunal norteamericano procesará al contratista colombiano como un ciudadano extranjero común y corriente, despojado por completo de la inmunidad que el Palacio de Miraflores defendió con vehemencia en costosas campañas de propaganda y en los foros internacionales. 

El desplome de este engranaje evidencia que los títulos diplomáticos y de “empresarios” otorgados a conveniencia son efímeros para el régimen transitorio ante la presión de la realpolitik. 

El desamparo institucional alcanzó incluso al núcleo familiar del contratista. Camilla Fábri de Saab, su esposa, quien llegó a ejercer una notable influencia pública como jefa de la Gran Misión Vuelta a la Patria, fue discretamente apartada y removida de sus funciones poco después de la caída de Maduro, perdiendo la influencia que llegó a ejercer en la estructura del gobierno. 

El canje político expone la fragilidad de los compromisos en la cúspide del poder. Nadie conserva la seguridad si la justicia federal estadounidense lo requiere. El verdadero peso de todo este proceso radica en el mensaje de desamparo institucional que el Ejecutivo proyecta hacia su propio entorno interno. Mientras la narrativa oficial justificaba el ascenso vertiginoso de Saab como un acto heroico de resistencia soberana, los negociadores pactaban su destino en reuniones secretas con agentes del mismo “imperio”. Este doble discurso genera una profunda desconfianza en las filas civiles y militares, donde muchos ahora se preguntan quién será el siguiente en ser sacrificado. Delcy Rodríguez prefiere entregar al guardián de los secretos financieros antes de asfixiar las vías de oxígeno económico para sostenerse. La geopolítica de conveniencia utiliza peones, los exprime para mantener el aparato de poder y, cuando el tablero internacional lo requiere, los desecha sin contemplaciones.  Así  cayó Alex Saab.

@angelmontielp

angelmontielp@gmail.com 

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