
Un jurado en Miami-Dade otorgó $14.5 millones a una empresaria venezolana que probó que su exesposo la agredió brutalmente y trató de esconder sus bienes. Ella cuenta cómo pasó de tener una de las carnicerías más grandes de Venezuela a limpiar casas para sobrevivir y lograr justicia.
Por Telemundo 51
En este país, cada minuto 24 personas son víctimas de violencia doméstica, según la Línea Nacional contra la Violencia Doméstica. Mireya Cambero fue parte de esa estadística, su historia comenzó en Venezuela con un emprendimiento personal.
«Empecé una carnicería pequeña con ahorros», expresó Cambero, quien cuenta que en el 2003 se casó con Jose Fernando de Matos Rebolledo y juntos crecieron el negocio.
«Nos convertimos en los importadores de carne más grandes de Venezuela en la época del 2005 al 2008 o 2009», dijo Cambero.
Durante todo ese tiempo, dice que su matrimonio fue marcado por la violencia. Que su esposo constantemente la golpeaba, sin importar si estaba embarazada.
«En la casa fui abusada, fui secuestrada, fui violada. Fue una noche terrible. Terminé llamando al 911, me llevaron al hospital y lo llevaron a la cárcel», relata Cambero.
Imágenes de Jackson Memorial muestran cómo quedó Mireya y el horror que, según ella, vivió esa noche.
«El policía testificó», dijo Gary E. Davison, socio del bufete de abogados Diaz Reus.
Su abogado dice que el oficial que declaró en el juicio aseguró que, en todos sus años atendiendo casos de violencia doméstica, nunca había visto una escena como la del dormitorio de Mireya.
Su esposo pasó 21 días en la cárcel pero «me vi en la obligación de retirar los cargos porque él me amenazó con matar a mis hijos», expreso Cambero.
«Él quería marcar. ¿Quién tenía el control? ¿Y qué era capaz de hacer?», comenta Cambero.
En el 2009 la pareja se mudó a Miami, donde su negocio de importación y otros emprendimientos inmobiliarios amasaron una fortuna considerable. Pero dice que el dinero no detuvo el abuso y en el 2011 Cambero dice que vivió uno de los episodios más violentos de su vida.
«En la casa fui abusada, fui secuestrada, fui violada. Fue una noche terrible. Terminé llamando al 911, me llevaron al hospital y lo llevaron a la cárcel», relata Cambero.
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