
El Ateneo Ecológico del Orinoco, a través de su Coordinación de Salud Mental y Violencia Basada en Género (VbG), emitió este lunes una alerta institucional ante el preocupante incremento de trastornos mentales y conductas autolesivas, calificando la situación como una “epidemia silenciosa” que golpea de forma desproporcionada a mujeres, niñas y adolescentes.
Por lapatilla.com
Según cifras de la OMS, más de 1.000 millones de personas conviven con algún trastorno mental, siendo las mujeres las más afectadas con 580 millones de casos registrados.
En Venezuela, el panorama es crítico: el Observatorio Venezolano de Violencia estima unas 1.962 muertes por suicidio a nivel nacional, una cifra que, aunque carece de respaldo estadístico oficial, refleja una crisis de salud pública sin precedentes.
La psicóloga Irma Vecchionace, coordinadora de Salud Mental y VbG de la organización, advirtió que la violencia contra la mujer no termina con la agresión física. «Estamos ante un efecto prolongado que socava la estructura emocional. La violencia psicológica sistemática anula la voluntad de la víctima, empujándola a un estado de desesperanza donde el suicidio empieza a verse como la única vía de escape», explicó.
Vecchionace destacó cuatro cuadros clínicos recurrentes en víctimas de maltrato:
Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT): Flashbacks y ansiedad extrema.
Sintomatología depresiva: Apatía y pérdida total de la autoestima.
Manifestaciones psicosomáticas: Dolores crónicos e insomnio.
Aislamiento social: Ruptura de redes de apoyo por miedo o vergüenza.
Efectos de entornos digitales
La alerta del Ateneo Ecológico hace especial énfasis en la mutación de la violencia hacia el ecosistema digital. El acoso, el ciberacoso y el grooming operan hoy como herramientas de «demolición sistemática» de la seguridad personal.
Un monitoreo reciente revela que el 62% del contenido en redes sociales en Venezuela contiene elementos de violencia. Las adolescentes que pasan más de tres horas diarias expuestas a dinámicas de comparación y hostigamiento digital presentan un riesgo significativamente mayor de conductas autolesivas.
«La inducción al suicidio por parte de agresores y el hostigamiento digital son formas de violencia letal», sentenció Vecchionace. El Ateneo Ecológico insta a las autoridades a establecer protocolos de atención inmediata y una legislación que proteja efectivamente la salud mental de los sectores más vulnerables.
