
El asfalto caliente de la ciudad de Mérida no solo fue testigo este jueves de las consignas de los gremios, trabajadores y la sociedad civil que claman salarios dignos. También fue el escenario de una imagen que sacudió la conciencia de muchos.
Por LaPatilla.com
En medio de la concentración de docentes y trabajadores jubilados que exigían condiciones de vida dignas, una mujer de la tercera edad se desplomó, vencida por el agotamiento y la angustia de una realidad que ya no da tregua.
El incidente ocurrió en plena plaza El Llano de la ciudad de Mérida, donde los gremios se mantenían firmes bajo el sol haciendo valer su derecho constitucional a la protesta pacífica.
Esa abuelita, quien sufrió un desmayo repentino, representa el sacrificio de miles de venezolanos que dedicaron su vida al servicio del país.
En un banco de madera, rodeada de manos solidarias que intentaban reanimarla, su rostro reflejaba el cansancio de una generación que hoy se siente arrojada al olvido, a pesar de que durante décadas fueron los hombres y mujeres que sacaron adelante al país.
Para los presentes, el colapso no fue un accidente fortuito, sino la consecuencia física de meses de precariedad. Con una pensión estancada en unos cuantos centavos de dólar, la alimentación y la salud de los adultos mayores en Venezuela se han convertido en un milagro.
«Es el ejemplo de una dignidad que duele», comentó entre lágrimas una de las manifestantes mientras sostenía el cuerpo descompensado de esta mujer. «Trabajamos décadas para construir este país y ahora nuestras fuerzas se agotan pidiendo lo básico para no morir de hambre».
El hecho, por demás indignante y doloroso que fue documentado por el Observatorio Penal de Mérida, representa el estado de sobrevivencia de muchos adultos mayores en Venezuela.


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