
Cuba se enfrenta al primer bloqueo efectivo de Estados Unidos desde la Crisis de los Misiles y se está quedando rápidamente sin combustible, lo que empuja a la nación hacia una crisis humanitaria y a su gobierno al borde del colapso, según un análisis de The New York Times de datos de transporte marítimo e imágenes de satélite.
Por Jack Nicas y Christiaan Triebert | The New York Times
Desde hace meses, los buques petroleros cubanos apenas han abandonado las costas de la isla. Los aliados ricos en petróleo han interrumpido los envíos o se han negado a acudir al rescate. El ejército estadounidense ha incautado barcos que apoyaban a Cuba. Y en los últimos días, los barcos que surcan el mar Caribe en busca de combustible para la isla se han quedado vacíos o han sido interceptados por las autoridades estadounidenses.
La semana pasada, un petrolero vinculado a Cuba quemó combustible durante cinco días para llegar al puerto de Curazao, pero luego partió sin carga, según datos de navegación e imágenes de satélite. Tres días después, los guardacostas estadounidenses interceptaron un petrolero lleno de combustóleo colombiano en ruta hacia Cuba que se había acercado a menos de 112 kilómetros de la isla, según mostraron los datos.
Aunque el presidente Donald Trump ha prometido detener cualquier envío de petróleo a Cuba, el gobierno de Estados Unidos se ha abstenido de calificar su política como un bloqueo.
Pero funciona como tal.
El mes pasado, Trump firmó una orden ejecutiva en la que amenazaba con imponer aranceles a los países que suministraran petróleo a Cuba. Eso ha conseguido asustar a otras naciones, como México, para que se mantengan al margen a pesar de su deseo de ayudar a Cuba.
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