Para el miércoles 20 de agosto estaba previsto el partido entre el club argentino Independiente y Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana, en el estadio Libertadores de América, en Argentina. Sin embargo, una serie de hechos violentos obligaron la suspensión y posterior cancelación del juego.
El partido transcurrió con normalidad hasta el inicio del segundo tiempo, cuando un grupo de hinchas visitantes comenzó a lanzar objetos y pirotecnia. De acuerdo con reportes del club Independiente y de las autoridades argentinas, los fanáticos de Universidad de Chile también causaron destrozos en baños y cámaras de seguridad del estadio, lo que llevó a la suspensión de juego.
Estos hechos desencadenaron golpizas, decenas de hinchas resultaron heridos, algunos salieron ensangrentados y desnudos e incluso quedó registrado en video cómo una persona saltó al vacío desde las gradas, motivo por el que se canceló oficialmente el partido.

Hasta el momento, las autoridades no han confirmado si hubo muertos por los hechos de violencia, pero sí se contabilizaron más de 90 detenidos en el contexto del partido.
Entre los heridos hubo un adolescente de 14 años de edad y también se registró represión policial con gases y balas de goma, lo que no logró apaciguar los enfrentamientos.
Reacciones a los hechos en Avellaneda
La Conmebol anunció el jueves 21 de agosto que el caso será remitido a sus órganos disciplinarios y que Independiente, como club organizador, podría enfrentar severas sanciones.
“La institución actuará con la mayor firmeza, de acuerdo con el reglamento de la Comisión Disciplinaria”, señaló el órgano rector del fútbol suramericano en un comunicado.

El presidente de Chile, Gabriel Boric, condenó los hechos y exigió garantías de seguridad para los ciudadanos chilenos que viajaron a Argentina.
“Dada la gravedad de lo sucedido ayer (20 de agosto) en Argentina con el inaceptable linchamiento de chilenos en el estadio de Independiente, he instruido al ministro del Interior Álvaro Elizalde que viaje a Buenos Aires“, explicó el mandatario
En Argentina, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, rechazó lo ocurrido y responsabilizó a Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires.
“Lo de ayer en Independiente fue una tragedia. El gobierno de la provincia de Buenos Aires dejó que la violencia se adueñe de la cancha porque les da miedo hacer intervenir a la Policía bonaerense para recuperar el orden. Se olvidaron de cuidar a las familias y a los hinchas de bien“, expresó Bullrich

El gobierno bonaerense, por su parte, se desligó de los acontecimientos y culpó a la organización de la Conmebol por el trágico desenlace. Javier Alonso, ministro se Seguridad de Buenos Aires, defendió la actuación de los funcionarios de la Policía de la provincia, quienes habrían pedido la suspensión del juego en el primer tiempo al observar las acciones violentas de los hinchas visitantes.
“Los hinchas llegaron en el horario establecido, se coordinó el traslado con la Policía de la Ciudad, ingresaron a la cancha y no hubo disturbios afuera. Lo que ocurrió fue ya adentro, y allí la responsabilidad era de la seguridad privada (…) No había una línea de seguridad privada que impidiera a los hinchas balconear hacia la parte de abajo. Eso fue clave para que la situación se descontrolara”, detalló Alonso en declaraciones a Infobae.
Violencia en los estadios sudamericanos es un problema recurrente

En lo que va del año, esta es la segunda jornada violenta protagonizada por hinchas chilenos. El 11 de abril se canceló el partido de Copa Libertadores entre Colo Colo (Chile) y Fortaleza (Brasil) por la invasión del césped del estadio Monumental de Santiago.
La violencia en ese partido se originó cuando dos hinchas del Colo Colo murieron atropellados, presuntamente por un vehículo de la policía, en los minutos previos al encuentro cuando intentaban ingresar al estadio sin entrada.
La noticia de la muerte de los fanáticos se conoció cuando el partido ya iba avanzado y los hinchas reaccionaron rompiendo las vallas del estadio y saltando a la cancha con palos y objetos contundentes.
Los jugadores buscaron refugio en los vestuarios y el árbitro Gustavo Tejera se vio obligado a suspender el encuentro a los 72 minutos. El juez principal de este partido fue el mismo que pitó en el partido de Independiente y Universidad de Chile este 20 de agosto.
En el año 2018, el partido de vuelta de la final de Copa Libertadores entre los argentinos River Plate y Boca Juniors se vio opacado por la violencia, cuando el autobús de la delegación de Boca Juniors fue atacado con piedras y botellas. Varios jugadores resultaron heridos, entre ellos el capitán Pablo Pérez.
El 20 de febrero de 2014, San José (Bolivia) y Corinthians (Brasil) jugaban en el estadio Jesús Bermúdez de la ciudad boliviana de Oruro cuando un adolescente de 14 años de edad fue impactado en la cabeza por una bengala arrojada por hinchas del club brasileño, lo que le causó la muerte.
Durante la final de Copa Sudamericana del año 2012, se denunciaron presuntos ataques cometidos por funcionarios policiales brasileños en los vestuarios durante el tiempo de descanso. Este hecho hizo que la FIFA le exigiera a la Conmebol mayores medidas y protocolos de seguridad en los torneos.
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