
La situación de nuestro país es para la Casa Blanca, un logro… La llamada extracción llevó a Maduro y su esposa a Nueva York, encarcelados y sometidos a juicio público. Todo ello, luego de un operativo militar exitoso para los estándares correspondientes.
Las «autoridades» encargadas se han avenido con Washington, en todo y más. Éstos piden dos y aquéllos dan tres. En materia de recursos naturales, comenzando con el petróleo, acá se refrenda lo que allá se decide.
No faltan las operaciones de cirugía plástica en materia política para estirar un poco las crueles arrugas del despotismo. Pero no mucho más. El elenco del poder establecido ha tenido algunos barajos, en lo político, militar y económico, pero el cobre se bate en las riberas del Potomac.
De elecciones libres y limpias no se habla mucho por esos lares. Acaso se teme que la controversia propia de una contienda, pueda calentar las pailas que ahora están apagadas. De cuando en vez una declaración para pedir confianza y paciencia.
La situación nuestra es para la Casa Blanca un caso exitoso, un success story… Y quieren que eso no se transforme en algo muy distinto y mucho menos contrario. Por eso estas reflexiones tienen un sabor que no me gusta, pero que no se puede evitar.
Tres meses han pasado desde el 3 de enero. Poco tiempo, es cierto, y esperemos que no suficiente para marcar una nueva ruta de dominación. El camino que se necesita es el renacimiento de la democracia y la soberanía constitucional, con todas sus dificultades y con todas sus esperanzas.
