En repostería, ciertos emparejamientos de ingredientes pueden marcar la diferencia entre un resultado correcto y uno espectacular. La combinación de bicarbonato de sodio y azúcar es un ejemplo: juntos logran masas más esponjosas, doradas y equilibradas en sabor.
Por larazon.es
La reacción química que da más volumen
El bicarbonato de sodio es un agente leudante que, en contacto con ingredientes ácidos o con humedad, libera dióxido de carbono. Este gas crea burbujas que hacen que la masa suba. El azúcar potencia y estabiliza ese proceso, ayudando a que el levado sea uniforme y sin hundimientos.
El aporte del azúcar: color, textura y contraste
Además de endulzar, el azúcar favorece la distribución de las burbujas, lo que se traduce en una miga más aireada. Durante la cocción, se carameliza, aportando un tono dorado y una capa exterior fina y crujiente que contrasta con el interior suave.
Preparaciones donde la mezcla brilla más
Bizcochos y tortas: interior esponjoso y dorado uniforme.
Galletas: crujientes por fuera y tiernas por dentro.
Muffins y panes rápidos: buena altura y textura sin largos tiempos de fermentación.
Conocer cómo interactúan los ingredientes es una de las claves de la repostería. En este caso, bicarbonato y azúcar forman una dupla simple pero efectiva para llevar cualquier receta dulce al siguiente nivel.