
A partir de los 40 años, el cerebro humano experimenta una pérdida significativa de volumen. Sin embargo, investigaciones recientes citadas por National Geographic muestran que el aprendizaje de un instrumento musical en la adultez puede revertir o ralentizar este proceso. Expertos en neurociencia y psicología cognitiva coinciden en que desafiar la mente con nuevas habilidades musicales contribuye a preservar la función cerebral y a contrarrestar el deterioro cognitivo habitual del envejecimiento.
Por infobae.com
Según datos recogidos por National Geographic, el cerebro pierde cerca de un 5% de su volumen por década tras los 40, y esta atrofia se acelera a partir de los 67 años. Esta reducción compromete áreas esenciales como la corteza prefrontal —clave en la resolución de problemas y la adaptabilidad— y el hipocampo, relacionado con la memoria y la orientación espacial.
La pérdida neuronal, la reducción de sinapsis y la menor producción de neurotransmisores como dopamina, serotonina y acetilcolina explican la disminución de agudeza mental. La afectación de la materia gris y la blanca puede manifestarse en síntomas distintos, condicionados por la genética y el estilo de vida de cada persona.
Neuroplasticidad y reserva cognitiva en el envejecimiento cerebral
Daniel Gustavson, psicólogo cognitivo de la Universidad de Colorado Boulder, señala que la atrofia cerebral progresa a ritmos diferentes en cada individuo. Al tiempo que Maya Shankar, científica cognitiva, explica que olvidos como no recordar detalles de conversaciones o perder objetos revelan cambios reales en la conectividad neuronal, mientas que la neuróloga Golnaz Yadollahikhales, del Cedars-Sinai Medical Center, advierte que una pérdida de memoria leve es habitual, pero una merma notable podría indicar deterioro cognitivo o demencia.
Frente a este escenario planteado por los expertos, la neuroplasticidad se convierte en el principal mecanismo defensivo. Este concepto, ampliamente expuesto por National Geographic, describe la capacidad del cerebro para reorganizarse y generar nuevas conexiones toda la vida. “Cuando aprendemos algo nuevo, literalmente estamos creando nuevas neuronas y rutas”, explica Shankar.
En ese tono, la experta comparó este proceso con buscar rutas alternativas si el camino habitual se encuentra bloqueado. Esta capacidad da sustento a la llamada reserva cognitiva, que según Yadollahikhales, actúa como un andamiaje mental y permite sostener la funcionalidad cerebral pese a fallos regionales.
Para fortalecer la reserva cognitiva, los expertos insisten en practicar actividades que exijan esfuerzo mental considerable. En este panorama, aprender un instrumento musical se destaca por implicar múltiples regiones cerebrales y mejorar la comunicación entre ambos hemisferios.
“Aprender un nuevo instrumento es probablemente la mejor inversión para el cerebro”, sostiene Shankar y destaca el fortalecimiento de la función ejecutiva y la memoria de trabajo.
Beneficios de aprender un instrumento musical después de los 40
La experiencia del actor australiano Chris Hemsworth, relatada en la serie “Limitless: Live Better Now” de National Geographic, ejemplifica este enfoque. Con 41 años, se inició en la batería para actuar en público y también para cuidar su salud cerebral, ya que reveló que cuenta con una predisposición genética a la enfermedad de Alzheimer, debido a la presencia de dos copias del gen APOE4, que eleva el riesgo de desarrollar la patología.