martes 7 de abril 2026
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OpiniónOrlando Viera-Blanco:

Orlando Viera-Blanco: Cuando el talento se hace luz y café

“Cuando se habla de la Venezuela que vendrá—próspera, alegre, capaz y decente—no se habla de una ilusión. Se habla de una posibilidad concreta. Esa es la fuerza identitaria de tierno corazón que concentra Lindsayca”

Hoy quiero hablarles de una hermosa historia de resiliencia y orgullo venezolano. Las capacidades de nuestra comunidad migrante son por sus obras las reconoceréis. Frente a los desafíos que suponen otras culturas, otro idioma, otros modos, leyes y costumbres, se levanta nuestro talento y la consciencia patria de manera fascinante y desafiante.

Tratar de resumir la grandeza de nuestra gente en tierras lejanas no basta con un ensayo o un artículo de cultura política. Es lo representado en los hechos, en la majestuosidad en una obra, como podemos comprender la grandeza de la sangre que corre por las venas de nuestros jóvenes, de nuestros profesionales, de nuestras mujeres y hombres, diestros para adaptarse y crear, para destacarse y triunfar.

No es una historia fabulada

Quiero compartirles la historia de un proyecto ejecutado en República Dominicana por una empresa de linaje Venezolano [LINDSAYCA] cuyo ejemplo de mística, excelencia y capacidad hoy se ha convertido en regia expresión de energía, confianza y desarrollo. Es el alumbramiento de talante y fuerza patria que construye presentes y hace mañanas, como tonadas de luna llena. En ese manifiesto de magnanimidad reposa la esperanza y la convicción de un futuro brillante para Venezuela.

Esta es una historia que estoy seguro no les sorprenderá porque sabemos lo que somos, pero les conmoverá porque no es otra cosa que la Venezuela en la en la piel que está a la vuelta de un amanecer.

Manzanillo Power Land: El futuro, hoy…

Llevar luz y poder eléctrico a los pueblos de Latinoamérica es como llevar educación, salud y alimento. Estamos en una era en la que la seguridad energética define no sólo la estabilidad de los países, sino también su capacidad de crecer, competir e integrarse al mundo moderno y competido. El hermano país de la República Dominicana ha dado un paso firme, medible y trascendente con la consolidación de proyecto magnánimo y poderoso para su pueblo. Se trata de Manzanillo Power Land (MPL).

No es únicamente la incorporación de generación eléctrica. Se trata—en esencia—de la validación de un modelo de desarrollo que articula Estado, empresa privada e inteligencia en una ecuación virtuosa de eficiencia y visión de largo plazo. En esta ecuación reposa la visión y el anhelo sostenible de todo país que aspira ser próspero, libre y feliz, después de lustros de oscuridad […] Muchas veces nos embarga la duda si ese es posible salir del foso. Pero cuando nos topamos con un proyecto de alma llanera en pleno corazón del caribe, la respuesta es clara: no somos sólo un pueblo de peloteros, mujeres bellas y grandes poetas. También somos tierra de grandes empresarios, ingenieros y hacedores de regíos complejos industriales.

La inauguración de la primera fase de Manzanillo [MPL] en República Dominicana—el pasado 27 de marzo de 2026–constituye un hito que merece ser comprendido y divulgado en toda su dimensión

Hablamos de una planta que [actualmente] opera en modalidad de ciclo simple, con una capacidad de 280 megavatios (MW) ya integrados al sistema eléctrico nacional dominicano. Una planta levantada con las manos y capacidades venezolanas, trabajando en equipo con locales dominicanos y por encomienda del país vecino del Caribe.

Si MPL genera 280 MW ello significa que cubre unos 420.000 hogares o un rango de un millón y medio de personas. Ahora imaginemos a Manzanillo [MPL] en Venezuela […] Una planta que podría darle luz a Maracay, Valencia o gran parte de Barquisimeto. Un desarrollo con un impacto que supera 5.700 empleos directos en fase de desarrollo. Esa es la inversión que pronto podría llegar al país y ejecutarse con tecnología, operadores y capacidades como las de Lindsayca.

Lo que deseamos destacar—como Venezolano—es el orgullo de un proyecto ejecutado por una corporación nuestra, de impronta venezolana. Hablo de una empresa que tiene su huella perenne en EL Tigre, Estado Anzoátegui, instalada con USA [Lindsayca], convertida en una de las entidades más importantes del mundo en planificación, ejecución y mantenimiento de proyectos de gas, Petróleo y energía. Una corporación en el campo de la ingeniería, procura, ensamblaje y construcción, con presencia en más de 10 países.

Una vez completada su configuración en ciclo combinado, Manzanillo Power Land [MPL] alcanzará una capacidad total de aproximadamente 414 MW, elevando significativamente su eficiencia operativa y consolidando su impacto estructural en la matriz energética dominicana. Es decir, un suministro de energía calculado para asistir a 2.5 millones de personas, equivalente a plantas [venezolanas] como la Termoeléctrica Josefa Camejo [450 MW], El Palito [450 MW] o la Mariposa [500 MW]. Una distinción que no es meramente técnica. Es inmensamente estratégica. Una planificación escalonada y orientada a resultados sostenibles que debe ser el lenguaje de una Venezuela iluminada.

Más allá de los números, lo verdaderamente relevante es el mensaje que transmite esta obra: reglas claras, institucionalidad funcional y actores empresariales creíbles, hacen de las grandes inversiones realidades tangibles y trepidantes. Es la perfecta sinergia entre actividad privada y políticas públicas.

Lindsayca: Un farol fino hecho en Venezuela

Con casi cuatro décadas de trayectoria, más de 140 proyectos ejecutados y presencia en múltiples países del continente, Lindsayca no es simplemente una empresa de ingeniería y procura. Es una corporación que ha construido su reputación sobre la base de la ejecución efectiva, el cumplimiento riguroso y la adopción de estándares internacionales de primer nivel. Calidad total.

Su experiencia con actores globales del sector energético—incluyendo compañías como ExxonMobil, Chevron, Shell, ENI, Total, Baker Hughes, Repsol o Siemens—no sólo valida su capacidad técnica, sino que evidencia su habilidad para operar en entornos complejos, exigentes y altamente regulados. Lindsayca no es una empresa que improvisa soluciones. Es una organización que diseña, planifica y ejecuta con precisión. Y esa consistencia es—en el mundo de la infraestructura energética— el activo más valioso.

El proyecto Manzanillo Power Land [MPL] es una expresión concreta de ese ADN corporativo. Su arquitectura tecnológica—basada en generación a gas natural mediante ciclo combinado—integra turbinas de gas, sistemas de recuperación de calor y turbinas de vapor, permitiendo alcanzar niveles de eficiencia superiores al 60% una vez completada su segunda fase. Esto no sólo optimiza el uso del combustible, sino que reduce costos operativos y disminuye el impacto ambiental, alineando el proyecto con las tendencias globales de transición energética.

Una inversión de casi un billón de dólares donde cabe destacar no sólo el gasto sino su rendimiento, en sana y transparente administración con el sector público.

En otras palabras, MPL no solo genera electricidad. Genera eficiencia, sostenibilidad y competitividad. Pero también pasión y creatividad que deriva de un talante mayoritariamente venezolano, integrado sana y equilibradamente con lugareños. MPL además de expresión técnica superior es un logro institucional muy valioso. Un ejemplo elocuente de probidad e interacción entre el sector público y privado bajo esquemas de transparencia y objetivos sanamente compartidos. Es el anhelo de la Venezuela posible.

República Dominicana ha demostrado a través de este proyecto que la inversión de gran escala, es ejecutable rindiendo cuentas. Un entorno donde el Estado y el sector privado no se canibalizan sino impulsan con visión estratégica. Como no pensar—emocionadamente—que esta misma virtud corporativa y desempeño público podría ser nuestra realidad nacional. Manzanillo—una región históricamente periférica en Dominicana—se convierte ahora en un nodo energético clave de la actividad económica local y de la estabilidad del sistema eléctrico nacional dominicano […] Detrás de cada turbina, de cada línea de transmisión y de cada sistema de control, hay personas, hay talento, hay historias: vidas que sueñan, que resisten y que habiendo sido desplazadas y forzadas a salir de Venezuela, encontraron un destino, una misión, un hogar. No sólo una corporación, sino una familia de arpa, cuatro y maracas, que hizo del merengue, su propia sonata.

El éxito de Manzanillo Power Land [MPL] no puede entenderse sin reconocer la convergencia de ese ‘golpe tamunangue criollo’ mezclado con un mosaico sabor a 4:40, que ya hace historia en el corazón del vecino del Caribe. Conocimientos y cultura propia—que desde el Yukon Canadiense hasta el Perito Moreno Argentino pasando por el Caribe—se hace luz de un farol fino hecho en Venezuela.

Una historia de integración ejemplar

El talento dominicano también dejó su huella de forma directa y activa en el desarrollo de MPL. Y es precisamente en esa convergencia de amor, pasión, talento, y buena voluntad donde reposan las aptitudes de Lindsayca, integradas de valores, retos, mística y buenas personas que creen en lo que hacen.

Detrás de cada profesional hay una historia de dolor convertida en satisfacción y logro. De adaptación. De reconstrucción personal y colectiva. Una diáspora que lejos de diluirse, ha demostrado ser una fuerza productiva capaz de insertarse con éxito en mercados complejos y aportar valor de manera inmediata.

Sería un error ver las cosas únicamente como una historia de migración. Es una historia de continuidad. Es conocimiento que se transforma. Es experiencia que no se extingue, sino que se proyecta.

Cuando se habla de la Venezuela que vendrá—próspera, alegre, capaz y decente—no se habla de una ilusión. Se habla de una posibilidad concreta. Esa es la fuerza identitaria de tierno corazon que concentra Lindsayca. Una reserva estratégica que comporta *una nación noble y buena, que a veces nos cuesta reconocer y que no merece seguir en la oscuridad. Un espíritu fuerte de noble temperamento que es hora que alumbre. Un sentir que no cotiza en mercados, pero que define destinos.

Manzanillo Power Land es, entonces, mucho más que una planta

He querido narrarle esta historia porque como decía al comienzo, es una experiencia real de éxito compartido, que dice mucho más de nuestras capacidades y talentos, que cualquier monografía. Es la demostración de un país que apuesta por su desarrollo con seriedad. Sucedió en República Dominicana de la mano de Lindsayca y del pueblo dominicano; de sus distinguidas autoridades, con presencia nuestra. Y sucederá en Venezuela. Es la historia de una empresa que honra su trayectoria con resultados. La de un conjunto de seres humanos—dominicanos, venezolanos e internacionales—que demuestran que la cooperación -cuando se basa en mérito y propósito-puede producir obras que transforman desiertos en bosques, llanuras en valles, montañas en cascadas de luz, rosas que te regalan en caminos espinosos.

Manzanillo es visión y versión de lo que viene en Venezuela. Lo que sostiene la esperanza, incluso en la distancia más larga, que no es sólo volver. Es regresar para hacer. Es la experiencia que permite imaginar un futuro mejor. Y esa energía—silenciosa, persistente, indetenible—que se manifiesta en Manzanillo, es lo que conecta hoy con la Venezuela viva, la que más temprano que tarde volverá a tener luz, bonanza y felicidad.

Bien lo expresó Rómulo Gallegos, “los pueblos que aman la libertad terminan por conquistarla…y pronto las cosas vuelven al lugar de donde salieron”. Por eso pronto Lindsayca y su alma criolla, volverán a casa, regresarán de donde vinieron. Ya lo hicieron volviendo cerca de tierra de gracia. Y con en ese amor—hecho de trabajo, talento y perseverancia—ayudarán a dibujar el porvenir que todos anhelamos.

Gracias Lindsayca por ser digna representante de un pueblo digno y trabajador. Gracias a cada uno de sus trabajadores, operarios y profesionales. Como venezolano me siento muy orgulloso de ustedes y los felicito con espartana sinceridad, al tiempo que también agradecemos al hermano país dominicano, por su voto de confianza a nuestra gente y a nuestro destino. Ejemplo del Caribe que sembró nobleza, desarrollo y hoy cosecha éxito.

Hoy Manzanillo, es tierra cultivada de luz. Un porvenir donde la barbarie terminó siendo derrotada por la generosidad y el talento—de propios y extranjeros—se hizo razón, se hizo consciencia, se hizo brillo, que terminó de abrirse camino.

Esa es la visa para un sueño, es nuestro regreso, iluminado; ¡alegre, como abejas en el panal…! lloviendo luz y café en el campo!

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