
Lo que debería ser un inicio de semana de reflexión y descanso se ha convertido en un auténtico viacrucis para los habitantes de la Ciudad Jardín, en el estado Aragua.
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Este domingo de Ramos, las estaciones de servicio de la capital aragüeña amanecieron repletas de vehículos que esperaban su turno para surtir combustible en las pocas estaciones de servicio que estaban operativas.
Los conductores reportaron esperas que oscilan entre los 40 minutos y una hora y media, siempre y cuando corran con la suerte de encontrar una bomba que no exija el pago solo en efectivo.
«Es la misma historia de siempre, pero ahora nos quitan hasta el tiempo de descanso. Uno viene a echar 30 litros y se le va media mañana pegado al volante bajo este solazo», comentó indignado Luis Martínez, quien esperaba su turno en la única estación que estaba operativa en la Av. Constitución.
Para muchos maracayeros, la planificación de los viajes por el asueto de Semana Santa pende de un hilo. «Yo quería llevar a los chamos a la costa o por lo menos a Ocumare, pero ¿cómo me arriesgo si no sé si voy a poder surtir para regresar?», relató Carmen Salazar.
La situación se agrava por los cortes de energía eléctrica sin previo aviso y las constantes fallas en la conectividad, que dejan fuera de servicio los puntos de venta y el sistema de pago móvil, obligando a los usuarios a una espera eterna o a retirarse con el tanque vacío.
