25.3 C
Miami
viernes 27 de marzo 2026
VenezolanosHoy
Joaquín Chaparro OliverosOpinión

Maracaibo: Entre el colapso eléctrico y la farsa del «todo está bien, por Joaquín Chaparro Oliveros

Hace más de 20 años denunciábamos —y continuamos denunciando— que la situación eléctrica en Maracaibo estaba mal. Hoy, la realidad nos ha pasado por encima: Transitamos de la precariedad al abandono sistemático.

Ante la oscuridad persistente, la pregunta del ciudadano sigue siendo la misma, aunque con un tono que denota una indignación profunda:

— ¿Cuál es la solución definitiva y cuánto tiempo falta para resolver esta pesadilla «roja rojita»?

La respuesta, aunque dolorosa, es inevitable: mientras el modelo actual permanezca en Miraflores, no habrá soluciones estructurales. Solo presenciaremos «paños calientes» y una gestión de crisis basada en el engaño2.

¡Los maracaiberos hemos pasado de la resistencia a la supervivencia!

Seguimos respondiendo con firmeza, amparados en nuestros derechos constitucionales, frente a la agresión constante de una empresa como Corpoelec. Lo que vivimos no es un accidente ideológico; es una política de control social.

Es una violación sistemática de los derechos humanos provocada por la ineficiencia operativa de una gerencia que prioriza la lealtad política sobre la capacidad de generar calidad de vida.

El llamado «Socialismo del Siglo XXI» centralizó el sistema, lo politizó y lo entregó a manos inexpertas, convirtiendo a la industria eléctrica en una estructura quebrada y negligente que ha sumido a Maracaibo en el caos.

Esta «ola de apagones» ya no es una anomalía; es un ataque directo a la economía local y a la salud mental de nuestra gente. Afecta al empresario, al trabajador y, con especial crueldad, a los más humildes, sembrando angustia y desolación en cada hogar del Zulia.

Nuestras actividades cotidianas están en «jaque mate». No hay economía que soporte racionamientos no programados que se extienden por seis horas o más, afectando por igual a ciudadanos de todas las tendencias políticas.

Mientras tanto, desde las esferas del poder se habla con cinismo de una supuesta «recuperación económica» que no llega a los transformadores quemados ni a las subestaciones en ruinas.

Es un secreto a voces: Maracaibo sigue siendo el «comodín de sacrificio» del Sistema Eléctrico Nacional. Cuando la carga flaquea, la orden es clara: corten en el Zulia. No importa si hay niños, ancianos o enfermos sufriendo el calor inclemente; lo único que importa es no alterar la burbuja de tranquilidad de la Gran Caracas.

Aún resuenan aquellas palabras de 2008, cuando se prometía que Venezuela sería una «potencia energética mundial». El tiempo ha sido el mejor juez de esa visión: Hoy no tenemos electricidad sostenible; la gasolina es un lujo donde un litro cuesta el equivalente a tres salarios mínimos, y el gas doméstico junto al agua potable son apenas un recuerdo de la democracia.

Tal vez mi voz de maracaibero en estos tiempos duros parezca un clamor en el desierto, pero la exigencia es innegociable: exijo la descentralización del Zulia. Necesitamos nuevos actores, tecnócratas con capacidad y rostros nuevos para un Zulia nuevo. Esa es, y seguirá siendo, mi lucha.

«¡Basta de oscuridad impuesta! La luz del Zulia solo volverá cuando rescatemos la autonomía de nuestra tierra. En esa lucha no daremos ni un paso atrás.»

DC p Abogado Joaquín Chaparro Oliveros / Demócrata Cristiano.&

 

Related posts

La ausencia de Maduro es absoluta, por Edward Rodríguez

Prensa venezolanoshoy

Caricaturas de este miércoles 25 de marzo de 2026

Prensa venezolanoshoy

Rico: Un hombre Íntegro, por José Luis Farías 

Prensa venezolanoshoy