Los Chapitos son uno de los grupos criminales más poderosos de México.
Por Insight Crime
Herederos de uno de los imperios criminales más influyentes del país, los Chapitos están encabezados por cuatro de los hijos de Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, cofundador del Cartel de Sinaloa: Joaquín Guzmán López; Ovidio Guzmán López; Iván Archivaldo Guzmán Salazar, y Jesús Alfredo Guzmán Salazar.
El Cartel de Sinaloa fue creado por los capos del narcotráfico El Chapo e Ismael Zambada García, alias “El Mayo”. Sus hijos crecieron juntos y aprendieron el negocio de las drogas desde una temprana edad.
A diferencia de su padre, quien creció entre campesinos en las montañas, los Chapitos nacieron en una vida de lujo, financiada por la fortuna que El Chapo acumuló con el
narcotráfico.
Y aunque muchos inicialmente los desestimaron como consentidos y privilegiados, han demostrado ser líderes criminales fuertes y hábiles empresarios.
Además, las reglas del juego han cambiado.
El Chapo fue una figura de poder en las comunidades agrícolas que rodean Culiacán, y en ausencia del gobierno, a menudo actuaba como una autoridad de facto. Cultivaba la buena voluntad y un modo de vida sostenible para los locales al comprar cosechas de marihuana y amapola, invertir en el desarrollo local, resolver disputas comunales y controlar —e incluso castigar— los crímenes menores.
A pesar de su uso constante de la violencia, la gente llegó a respetar la autoridad criminal de El Chapo, y cientos incluso protestaron por su arresto y extradición a los Estados Unidos en 2016.
A medida que El Chapo envejecía y era arrinconado por las autoridades, sus hijos comenzaron a asumir un papel más importante en el negocio familiar, en algunos casos usando métodos más excéntricos que su padre. Los Chapitos no temen usar la violencia y exhibir su poder y riqueza.
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