
El Ejército de Estados Unidos cambió drásticamente su plan de defensa terrestre. Dejaron atrás las mejoras convencionales para desarrollar el M1E3 Abrams, un tanque diseñado para neutralizar enjambres de drones y sobrevivir en el campo de batalla moderno.
Por El Universo
Esta máquina de guerra representa una transformación total en ingeniería militar. Con un motor híbrido-eléctrico y una reducción de peso de 10 toneladas, posee sistemas de inteligencia artificial y defensas activas que lo transforman en una fortaleza móvil.
¿Por qué el tanque M1E3 Abrams es un vehículo clave para Estados Unidos?
La característica más innovadora es su propulsión híbrida-eléctrica, la primera en un vehículo de combate estadounidense. Este sistema reduce el consumo de combustible en un 50% y permite la “vigilancia silenciosa”: operar sensores y armas sin emitir calor detectable por el enemigo, indica el portal 1945.
Para ganar agilidad, el diseño del M1E3 redujo su peso total en aproximadamente 10 toneladas menos que el modelo actual, el M1A2 SEPv3. Esta ligereza es vital para mejorar su movilidad en terrenos difíciles y facilitar su despliegue rápido, resolviendo los problemas logísticos de versiones anteriores.

La estructura cuenta con una torreta no tripulada y cargador automático MEGGITT. Esto permite reducir la tripulación de cuatro a tres soldados, quienes viajan mucho más seguros dentro del casco blindado principal, lejos de la zona más expuesta al fuego enemigo durante los combates intensos.
La inteligencia artificial actúa como el cerebro de la operación mediante una arquitectura de sistemas abiertos (MOSA). Esta tecnología avanzada facilita la integración rápida de nuevas actualizaciones y permite al tanque detectar amenazas, controlar drones propios y anticipar ataques mucho antes de que sean visibles para el ojo humano.
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