
La misión Artemis II, dirigida por la NASA, estaba muy cerca de la Luna, lista para sobrevolar hacia su cara oculta. En la transmisión en vivo por YouTube, la imagen de nuestro satélite se iba agrandando con el paso de las horas, con una nitidez asombrosa, mientras se esperaba la pérdida de conexión durante unos inquietantes 40 minutos.
Por Infobae
Miles de personas de todos los rincones del mundo asistían a ese espectáculo único: observaban cada movimiento, escuchaban cada comunicación de la misión, como si formaran parte del equipo de Houston.
En primer plano aparecía Christina Koch, de perfil; a su lado, el canadiense Jeremy Hansen y, enfrente, el comandante de la misión, Reid Wiseman. Victor Glover estaba un poco fuera de cuadro.

El chat en vivo de YouTube era imposible de leer por la velocidad con el que corrían los mensajes: apenas se alcanzaban a ver las banderas de todas partes del mundo y algún que otro comentario.
Los protagonistas del Artemis II batieron un récord de distancia respecto de la Tierra jamás alcanzado por la humanidad: 406.676 kilómetros, superando la marca de Apolo 13 en 1970.
Sin embargo, hubo una escena que no quedará registrada en el Guinness, pero sí en la memoria de estos astronautas, con las emociones a flor de piel, y de todos los que los escuchamos desde la Tierra, más allá de Houston y lloramos con ellos.

Una sugerencia especial
Hansen tenía el micrófono y estaba listo para proponer, en nombre de la tripulación, un par de nombres potenciales para cráteres que aún no habían sido bautizados. “Pasamos un rato esta mañana mirando por la ventana y ahora podemos verlos a simple vista, como a través del teleobjetivo. Así que este es un buen momento para enviar esto”, introdujo.
“El primero que nos gustaría sugerir es un cráter en honor a nuestra gran nave espacial Integrity”.
Este es el nombre que la tripulación le dio al módulo Orión, como símbolo del respeto, la honestidad, la confianza y la humildad compartidas entre la tripulación y los miles de ingenieros, técnicos y científicos involucrados en la misión Artemis II. Por esa razón, en las comunicaciones del Centro de Control de Misión en Houston se escucha constantemente: “Integrity, Houston”.
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