martes 31 de marzo 2026
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Julio CastellanosOpinión

Julio Castellanos: Recorriendo Libertador 

Después de un mes de gira por distintas comunidades del municipio Libertador he podido constatar, además de la grave desinversión en equipamiento urbano, la total sordera de las autoridades locales. Es claro que la gran deuda social acumulada no se puede saldar en un día, sería irresponsable de mi parte exigir milagros y que, en unos meses, se hiciera lo que no se hizo en 28 años, pero a muchos alegraría que, al menos, se pudiera asfaltar algunas calles, se pudiera recoger la basura en la Av. Raúl Leoni (Barrio Bueno) o que en La Pocaterra se reestableciera la iluminación pública. Nada de eso ocurre porque otras son las prioridades.

Ahora bien, decir todo eso es llover sobre mojado, lo que nos toca a quienes deseamos mejorar la vida de los habitantes de Tocuyito y Campo Carabobo es plantearnos las vías para hacer realidad las aspiraciones de los ciudadanos y no solo detenernos en la crítica por muy justa que sea. Aún la celebración de elecciones es una incógnita y hablar de candidaturas es totalmente extemporáneo, pero pensar en una ciudad mejor debe ser un ejercicio diario. 

Es por ello que insistimos en que los principios que deben regir la acción pública en Libertador deben ser transparencia, rendición de cuentas y contraloría social. Buena parte de los problemas que nos aquejan hoy son producto de la ausencia de información pública, por ejemplo, ¿Por qué razón nunca se ha aprobando un presupuesto participativo en Libertador como lo ordena la legislación vigente? ¿Por qué no son públicas las estadísticas de desempleo, embarazo precoz, cobertura de inmunización, violencia de género, entre otros datos, a nivel municipal? ¿Por qué no se reconoce la crisis del acceso al agua que afecta a más del 70% del municipio?. En la medida en que los ciudadanos estén mejor informados pueden tomar mejores decisiones y es un deber, por lo demás, irrenunciable, de las autoridades locales el informar adecuadamente a la población.

Un espacio adecuado para que se ventilen institucionalmente los problemas vecinales y comunitarios; ya que los Consejos Comunales, las Comunas y las UBCH se dedican a otra cosa; si es que siguen existiendo, es el Concejo Municipal. Allí, los vecinos pudieran ir y tomar la palabra para expresar sus anhelos y requerimientos ante los funcionarios electos por el pueblo encargados de la aprobación de los presupuestos y créditos adicionales, ¿acaso no es bueno que la toma de decisiones se acerque a los ciudadanos?. Escuchar a la ciudadanía no cuesta nada, no supone ninguna erogación, salvo la voluntad de servir, aunque eso, ahora es un bien muy escaso.

En Barrerita me lo dijeron sin filtro: “al gobierno municipal solo le gustan los aplausos”. Eso es, antes que nada, triste. Eso nos habla de funcionarios que suben el vidrio ahumado de sus vehículos, que voltean la mirada ante las necesidades, de gente que primero se le ocurre organizar un concierto, una fiesta o instalar una pantalla gigante en una plaza para que un día de entretenimiento tape años sin luz, sin agua, sin transporte, sin empleo y sin futuro. Humildemente, desde esta líneas, solo puedo pedir a quienes tiene poder de decisión que reflexionen. Esta semana santa puede ser una buena oportunidad, sean o no creyentes, preguntémonos ¿Qué estoy haciendo por mis semejantes? ¿Soy o no soy útil a los demás? ¿Puedo hacerlo mejor? ¡Hablemos Claro!

Julio Castellanos / jcclozada@gmail.com / @rockypolitica

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