
El juez federal a cargo del caso del derrocado Nicolás Maduro afirmó este jueves que no lo considera «una amenaza para la seguridad nacional» de Estados Unidos, puesto que ya se encuentra detenido en el país norteamericano.
La consideración del juez Alvin Hellerstein afecta directamente al motivo en el que se basan las sanciones de EE.UU. a Maduro y a los fondos venezolanos que impiden, según el acusado, costearse su propia defensa.
La defensa de Flores y Maduro, capturados en Caracas el 3 de enero por tropas estadounidenses, pidió en febrero desestimar el caso después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) negara a los acusados la licencia para pagar su defensa con fondos del Estado venezolano.
Tanto Maduro como el chavismo están sujetos a sanciones de EE.UU., por lo que uno de los abogados, Barry Pollack, solicitó dicho permiso a la OFAC, pero menos de tres horas después la agencia emitió una licencia enmendada que bloquea la transacción, según denunció.
El fiscal adjunto de Estados Unidos, Kyle Wirshba, alegó al juez que el Gobierno estadounidense debería poder «utilizar sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional».
Wirshba también aseguró que los acusados están «saqueando la riqueza de Venezuela» y que «permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones» impuestas por EE.UU.
Sin embargo, Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, «no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional», y recalcó que «las cosas han cambiado en Venezuela».
«Ahora (Estados Unidos) hace negocios» con el país, recalcó.
Con información de EFE
