En las últimas décadas hemos asistido a un renacimiento de los regímenes dictatoriales en el mundo en desmedro de la democracia.
De acuerdo con el Índice de Democracia de la Economist Intelligence Unit (EIU) basado en 2023, el 45% de la población vive bajo algún tipo de democracia y el 7,8% en democracia plena, mientras que un 39,4% está bajo algún régimen dictatorial. En ese mismo estudio se observa que a partir de 2006 la mitad de la población vivía bajo un sistema democrático, mientras que desde el 2015 comienza a experimentarse el declive hasta la actualidad.
La tendencia autoritaria se ha impuesto en países como en Hungría con Viktor Orbán (2010), el Salvador con Najib Bukele (2019), en Italia con Giorgia Meloni (2022), Javier Milei en Argentina (2023), en Austria con Herbert Kickl (2024), en Norteamérica con Donald Trump (2024), en Polonia con Karol T. Navrocki (2025) y avances parlamentarios de la derecha radical, como en Finlandia, Portugal, Rumania y Alemania.
Esta situación, lógicamente, no ha pasado desapercibida para muchos estudiosos, quienes han dedicado decenas de libros donde reflexionan sobre esta materia. Baste con nombrar a nuestro Moisés Naím, quien publicó La Derecha en América Latina: De la Guerra Fría a la Globalización, editado en 1999.
Recientemente, tuve la oportunidad de escuchar la presentación del libro Extrema Derecha 2.0 del historiador italiano Steven Forti de la Universidad Autónoma de Barcelona, exposición que quisiera compartir con ustedes en sus aspectos más relevantes.
El profesor Forti plantea que la extrema derecha no usa los símbolos tradicionales del fascismo, sino que, adaptándose a los nuevos tiempos, hace uso de un lenguaje moderno, con ironía y humor, recurriendo a los memes y a las redes sociales, (X, YouTube o TikTok) como principal medio de difusión, además de la divulgación de noticias falsas (fake news) para polarizar. Además, defienden ideas nacionalistas, xenofóbicas y antidemocráticas, adornándolas bajo el ropaje del liberalismo o simplemente el antisistema. Hoy en día, esta derecha tiende a organizarse a nivel internacional estableciendo alianzas entre partidos y movimientos, con estrategias y tácticas comunes. Acuden al populismo, el anti-elitismo intelectual y siembran desconfianza sobre los partidos tradicionales, los medios de comunicación, los jueces y la ciencia (por ejemplo, con el calentamiento global).
El estudio del profesor Forti refleja una preocupación que comparten otros estudiosos e intelectuales, ya que, durante los últimos años, particularmente en Europa y Estados Unidos, el sistema democrático está siendo amenazado con mayor ímpetu por el avance de la derecha radical y sus lideres mesiánicos.
Si tomamos su análisis y lo extrapolamos a nuestra realidad en Latinoamérica, encontramos algunas semejanzas y una serie de diferencias.
Si Europa y Estados Unidos han vivido, después de la II Guerra Mundial, una relativa paz y prosperidad basadas en la aplicación de principios democráticos con una base capitalista, o con elementos socialistas, como es el caso de algunos países de Europa Occidental, América Latina ha recorrido un camino distinto, en lugar de estabilidad hemos tenido regímenes autoritarios, y algunos gobiernos democráticos, es decir, que se ha ido de un extremo al otro.
Ciertamente, que después de la II Guerra Mundial ha habido una permanente pugna entre democracia y dictadura. A partir de los años 60 en Latinoamérica los regímenes democráticos lograron imponerse, una vez que se produce la caída de varias dictaduras, como las de Juan Domingo Perón, Fulgencio Batista, Rojas Pinilla, Pérez Jiménez, Leónidas Trujillo, Alfredo Stroessner. En esa coyuntura el presidente de Estados Unidos, John Kennedy, concibió un importante proyecto para los países latinoamericanos una serie llamado la Alianza para el Progreso, cuyo fin era contribuir con el desarrollo económico y social de estas naciones, además, en Venezuela, avanzaba la Doctrina Betancourt, ideada por el presidente Rómulo Betancourt, que proponía excluir a los regímenes de fuerza de los organismos internacionales latinoamericanos. En esa ocasión, la democracia se puso al frente.
La contraparte, encarnada por la ultraderecha, logró imponer regímenes militares en Brasil, donde, desde 1964 hasta1985 se sucedieron en el poder: Castelo Branco, Artur da Costa e Silva, Garrastazu Médici, Geisel y Joao Figueiredo; en el caso de Perú, Velazco Alvarado gobernó desde1968 hasta 1975, mientras que en Argentina, durante 1976 al 1983 se turnaron en el gobierno Jorge R. Videla, que ocupó la dictadura durante cinco años, siendo sucedido por Roberto Eduardo Viola, Leopoldo Galtieri y Reynaldo Bignone; y en Chile, Augusto Pinochet permaneció en el poder desde 1973 hasta 1990. Por su parte, la dictadura que se asume de izquierda, que igualmente es profundamente antidemocrática, comienza su avance liderado por Fidel Castro, que busca activamente desestabilizar el continente, particularmente, Centroamérica, Venezuela y Bolivia.
En América Latina durante el siglo XX las ideas socialistas y luego populistas, alcanzaron gran auge, renegando de la economía de mercado, limitando el avance y crecimiento de las naciones. El socialismo en Latinoamérica es sinónimo de dictadura, que no tienen nada que envidiarles a las sangrientas dictaduras militares de derecha, mientras que en Europa, el socialismo significa economías y sociedades exitosas bajo la Comunidad Economía Europea.
A principios del siglo XXI, comienza a regarse “la marea roja” en América Latina, cuando Hugo Chávez asume el poder en Venezuela, la Argentina de los Kirchner, Lula da Silva en Brasil, Castro manteniéndose en Cuba, Daniel Ortega en Nicaragua, Gustavo Petro en Colombia, Boric en Chile, Correa en Ecuador, López Obrador en México, quienes conforman un frente común afiliadas en el Foro de Sao Paulo. Para 2022 el mapa latinoamericano muestra el total dominio de gobiernos de izquierda, democráticos y antidemocráticos.
El movimiento reciente hacia las derechas, a que se refiere el historiador Steven Forti, está representado en América Latina por el gobierno de Jair Bolosaro en Brasil (2019) Bukele en el Salvador (2019), Milei en Argentina (2023) y el triunfo electoral de María Corina Machado y González Urrutia en Venezuela (2024).
Debemos distinguir entre Derecha e Izquierda y Dictadura y Democracia. Las primeras son aceptables, dentro del régimen democrático, lo que no es aceptable es la dictadura de izquierda o de derecha que, lamentablemente, proliferan en nuestros países en la actualidad, y llegan allí, a partir de procesos electorales democráticos, como el de Venezuela (1998) donde Chávez ganó.
Gerardo Lucas. Economista e Historiador.https//gerardolucas@wordpress.com