
Sandra Flor recorre el hotel donde vivía con la cautela de quien avanza sobre un campo minado. Frente a su casa, que también era su negocio, estalló el primer artefacto del camión con el que las disidencias de las FARC transportaban bombas para atacar la base aérea Marco Fidel Suárez, en el nororiente de Cali, el pasado jueves. Un día después del ataque vuelve al lugar con su esposo, Miguel Rodríguez. Se detienen ante el único cuadro de la recepción del alojamiento que resistió la onda explosiva: la Virgen del Carmen resiste, sostenida apenas por una puntilla. “Es lo único que quedó en pie. La colgamos hace 10 años para que nos cuidara”, dice Flor. Minutos después, el ministro de Defensa Pedro Sánchez recorre esa calle junto al alcalde de la ciudad, Alejandro Eder, mientras los vecinos todavía barren vidrios y levantan puertas arrancadas de cuajo.