Desde que Enrique Márquez recuperó su libertad el 8 de enero de 2026, señala que el ambiente político que ha visto en Venezuela es completamente distinto al que había un año antes, cuando fue detenido por denunciar las irregularidades en las elecciones presidenciales de 2024. Si bien las dificultades económicas, la censura y la falta de democracia siguen siendo problemas vigentes en el día a día de los venezolanos, reconoce que se han producido avances considerables en estos últimos meses.
“No quiero ser pesimista, al contrario, soy muy optimista, y pienso que el tiempo que viene por delante tenemos que abordarlo con esperanza, con decisión, para que este proceso de transformación en materia de libertades, de justicia, de instituciones para llegar a la democracia, pueda desarrollarse lo más acelerado posible, pero lo más seguro también posible para que esto pueda ser bueno para todo el pueblo venezolano”, asegura en entrevista para El Diario.
En las semanas posteriores a la captura de Nicolás Maduro, Márquez no solo fue excarcelado tras exactamente un año preso en la cárcel de El Helicoide, sino que su causa judicial fue sobreseída bajo la Ley de Amnistía. También sorprendió al país al aparecer en el Capitolio de Estados Unidos durante el discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, quien lo invitó justamente como un resultado tangible de la efectividad de sus acciones sobre Venezuela, y de su sintonía con el gobierno encargado de Delcy Rodríguez.
“Todavía hay censura y autocensura en los medios de comunicación, pero percibo un ambiente más distendido para la política, lo cual es un buen signo de los tiempos. Hace muy poco que ocurrió lo que ocurrió, y en ese par de meses han pasado muchas cosas. Estamos desesperados por avanzar más, pero hablando con justicia, creo que se ha avanzado en materia económica y en materia de justicia. Todavía nos falta mucho en ambas áreas”, acota.
Rostro de la represión
Márquez fue uno de los candidatos en las elecciones presidenciales de 2024, donde obtuvo 26.501 votos (0,24 %), de acuerdo con las actas recogidas por los testigos electorales de la oposición. A pesar de esto, no dudó en pronunciarse en defensa de los resultados que proclamaban ganador a Edmundo González, e impugnó ante el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) la proclamación de Nicolás Maduro.
Ese gesto de confrontación desde la institucionalidad tardó meses en pasarle factura. Fue el 8 de enero de 2025, en vísperas de la cuestionada juramentación de Maduro, que funcionarios encapuchados se presentaron en su residencia y se lo llevaron detenido. Durante su tiempo en prisión compartió celda con otros presos políticos de alto perfil como Freddy Superlano, Biaggio Pilieri, Perkins Rocha, Luis Somaza y el exgobernador de Nueva Esparta, Alfredo Díaz, quien falleció de un paro cardíaco el 6 de diciembre, aún bajo custodia.

Márquez estuvo allí y recuerda vívidamente cómo, en plena madrugada, sus compañeros trataron de reanimarlo sin éxito hasta que los guardias se lo llevaron a un centro de salud, al que ingresó sin signos vitales. Lo considera como una de las experiencias que más lo han marcado, sobre todo porque “Alfredito” era uno de los más activos y en mejor condición física del grupo. No descarta que el estrés del encierro contribuyó a ese desenlace, potenciado por problemas coronarios que no fueron tratados a tiempo.
Por ese motivo, aunque no participa activamente en las protestas de la sociedad civil por la libertad de los presos políticos, aboga por un mecanismo que trascienda las limitaciones actuales de la Ley de Amnistía para incluir a más beneficiarios. De hecho, apunta a que una de sus banderas en este momento es visibilizar los casos de detenidos que, por una u otra razón, pasan bajo el radar de las agendas de lucha más mediáticas.
“La prisión política en Venezuela tiene muchos rostros opositores, pero también rostros que han estado vinculados al gobierno y que están en el peor de los mundos, porque ahí son encarcelados por el gobierno y no son defendidos por la oposición, de tal manera que la política de la Ley de Amnistía no los alcanza”, señala.
Puente para la unidad

Haber convivido en prisión con diferentes dirigentes políticos de la Plataforma Unitaria hizo que Márquez entendiera que a pesar de las posiciones encontradas que podían tener en algunos temas, aún eran más sus coincidencias. De hecho, por mucho tiempo todos habían compartido objetivos y luchas, pues Márquez llegó a ser primer vicepresidente de la Asamblea Nacional opositora en el periodo 2016-2017, y también fue vicepresidente del partido Un Nuevo Tiempo (UNT) hasta 2018, cuando fue expulsado por apoyar la candidatura presidencial de Henri Falcón, yendo contra la línea unitaria de abstención.
Sin embargo, ahora considera que es momento de dejar atrás el pasado y unirse nuevamente en una causa común: la democracia. Durante una rueda de prensa en el Hotel Marriott de Caracas el 27 de febrero de 2026, manifestó su intención de servir como puente de diálogo para distintos sectores políticos hoy quizás desarticulados o enfrentados. Incluso habló de formar una Concertación Nacional, aunque más que reunir a las fuerzas opositoras, prefiere hablar en términos más amplios, abarcando a toda la sociedad civil.
“No tenemos tantas diferencias como creemos. Las diferencias son mínimas, y tiene que ver, usualmente, con elementos tácticos, porque el objetivo estratégico es el mismo, un mejor país. Ahora, los elementos tácticos a veces están separados, es decir, por lo menos, yo tengo una rutina día a día que es buscar el encuentro. Eso no debería ir en contradicción con las personas que realizan otras tareas de organización social, o de presión social. Entonces, si nos entendemos bajo un marco global suficientemente amplio, nosotros podemos coincidir perfectamente en que nuestro objetivo es darle al país la oportunidad de recuperar sus instituciones, sus libertades, su economía, hasta llegar a la democracia”, acota.
Gran acuerdo

Justamente el 12 de marzo, durante un encuentro con la diáspora venezolana en Santiago de Chile, la líder opositora María Corina Machado aseguró que su eventual regreso a Venezuela ocurrirá en el contexto de un “Gran Acuerdo Nacional”. “Esto no se trata de un sector o de un partido. Esto se trata de que nosotros tendremos un gobierno para todos los venezolanos, sobre todo aquellos que piensan distinto, a los que le vamos a demostrar que vamos a estar al servicio y vamos a respetar los derechos de todos”, declaró.
Para lograrlo, asegura que es necesario negociar una ruta compartida entre las autoridades interinas y la sociedad civil, con el compromiso de recuperar la institucionalidad del Estado. “Para encontrar dentro de estos tiempos tan complejos una ruta compartida, la sociedad tiene que proponer. ¿Proponer qué? Gobernabilidad y estabilidad del gobierno actual a cambio de democracia”, asegura.
A pesar de que hasta el momento no ha hablado directamente con Machado y su equipo, el exdiputado asegura no tener problemas en dialogar con ellos y con la Plataforma Unitaria para lograr una agenda conjunta. Incluso eleva la apuesta, y afirma que su idea es fungir como intermediario para que las exigencias de las fuerzas democráticas lleguen a instancias a las que no tienen acceso, pero en donde se desenvuelven otros actores de oposición minoritaria, como el Parlamento. Así, considera que todos podrían ser escuchados y articularse en las reformas que requiere el país.

“Yo tengo dos candidaturas: Constitución y democracia. Si nos unimos alrededor del rescate de la Constitución y de llegar a una democracia luego de un proceso, entonces estamos perfectamente unidos. Y durante el tiempo que dure este proceso de transformación, podemos unirnos alrededor de una política para todos los venezolanos. No solo los partidos opositores o para la sociedad civil, sino incluso para factores que apoyan al gobierno, que también están muy conscientes de que esto no puede continuar así”, comenta.
Reconoce que buscar ese gran acuerdo es una tarea complicada, pues actualmente pareciera que se resaltan las diferencias, sobre todo en redes sociales. En este sentido, señala que es importante salir de las cámaras de resonancia creadas por algunos grupos para reconectar con las necesidades y opiniones reales de la ciudadanía en la calle. Incluso, cree que si la Ley de Amnistía abrió una ventana de entendimiento con el gobierno tras 27 años de enfrentamientos y violencia política, este es el momento idóneo para buscar consensos similares dentro de la propia oposición.
“¿Por qué, como dice un amigo mío, no buscar una amnistía interna de la oposición? ¿Por qué no buscar una conversación sincera que privilegie nuestra coincidencia? Yo confieso que no tengo adversarios internos en la oposición. Yo converso con todos, y lo hago con mucho respeto, porque considero que todos vamos a ser necesarios en la reconstrucción de Venezuela. Venezuela no puede seguir en la dirección de la antipolítica, que implica la destrucción del adversario”, apunta.

—¿Y no cree que esa amnistía interna de la que habla puede ser vulnerada cuando, por ejemplo, actores como Juan Barreto dicen que el actual liderazgo opositor debería ser desplazado y que usted debería ser la alternativa a María Corina Machado?
—Bueno, esas son palabras de Juan, él es una persona autónoma en su política y yo lo respeto mucho, como respeto al resto de los liderazgos de la oposición. Por supuesto que no estoy de acuerdo en personalizar esto, no estoy de acuerdo en personalizar el tema con María Corina Machado. Ella es una líder muy importante del país, quizás la líder popular más importante de Venezuela actualmente, y no podemos maltratar ese liderazgo buscando sustituirlo de alguna forma. Ese liderazgo tendrá el destino que el pueblo decida, y, en ese sentido, yo me sitúo entre quienes, en vez de atacarnos entre nosotros, buscamos un punto de encuentro.
Márquez dice que evita usar las redes sociales más allá de lo estrictamente necesario. Incluso cuando afirma que los políticos deben tener “piel gruesa” para soportar las constantes quejas e insultos que reciben a diario en plataformas digitales. “Acepto todas las opiniones que sobre mí se quieran expresar. No castigo a nadie por lo que piensa, y estoy dispuesto a hacer mi política precisamente para garantizar la libertad de expresión de todos, respeto las opiniones de todos. He recibido muchos ataques por mis posiciones porque yo discrepo de algunas cosas y las digo”, comenta.
Zapatero a su Zapato

—Una de las críticas que precisamente le hacen bastante en redes sociales es su amistad con el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero.
—Sí, y, de hecho, yo la reivindico, te lo confieso, porque yo me aproximo con el expresidente Zapatero desde el lado humano. Yo salí muy agradecido con él. Igual, tuve la oportunidad grandiosa para mí, sorpresiva, de agradecerle personalmente al presidente Trump por mi liberación, y él hizo tanto por mi liberación y la de muchos venezolanos. Le he agradecido al presidente Petro, al presidente Lula, al expresidente Fernández de República Dominicana; a Martín Torrijos, expresidente de Panamá, le he agradecido a mucha gente que trabajó para mi libertad, y no podía dejar de agradecerle a Zapatero, quien es mi amigo, no lo niego.
Me parece bastante pueril censurar a un político por amistades que tenga. Es mi amigo de hace tiempo, y no lo mezclo en mi política. Sencillamente, le agradezco como amigo que haya estado pendiente de mi familia, haya estado pendiente de mí en un tiempo que yo tanto lo necesité. Se dice que uno conoce a los amigos en la cárcel y en la enfermedad. Bueno, allí él se comportó como mi amigo, y lo dije públicamente, por una pregunta que me hicieron y la respondí con el corazón. Allí, en ese momento, no tuve cálculo político, y lo confieso, no es un cálculo político el que tengo con un amigo.
—Dice que no lo involucra en su política, y esto es clave, sobre todo cuando el expresidente Rodríguez Zapatero se ha visto muy involucrado en escándalos como el caso de la aerolínea Plus Ultra en España, o por sus negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro.
—Sobre Zapatero y sobre otros se cierne la dureza de la política interna española, tan ruda o más que la nuestra. Creo que en eso los políticos venezolanos somos buenos herederos de la política española, que es muy ruda. Bueno, yo no me quiero involucrar en esa política, la verdad, yo no tomo parte en la polémica entre el Partido Popular y el PSOE (Partido Socialista Obrero Español, en el que milita Zapatero). No pudiera hacerlo tampoco, no conozco bien las causas ni nada de eso, no hago vida en la política interna española.
Yo me limito en una política venezolana, y dentro de la política venezolana yo he observado a Zapatero, lo he observado siempre, como facilitador de la libertad de algunos presos políticos, de una cantidad importante. Ahora, si tiene o ha ejercido algún otro papel, bueno, yo lo desconozco. Lo que sí es importante saber es que yo considero que todo lo que se pueda hacer en materia de liberación de presos políticos tiene que hacerse.
Elecciones

Después del 3 de enero de 2026, para Márquez es evidente que existen dos factores que controlan el proceso de transformación política en Venezuela. Uno es el gobierno encargado de Delcy Rodríguez, y el otro es Estados Unidos, que dicta las líneas de la apertura económica que hoy atraviesa el país.
Márquez ha señalado en varias ocasiones estar a favor del plan trazado por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y que consta de tres fases: estabilización, recuperación y transición. Si bien el funcionario prometió que su plan debe terminar en elecciones “legítimas, democráticas y justas” para devolver la prosperidad al pueblo venezolano, existen algunos sectores opositores, en los que se incluye Márquez, que consideran que aún hay muchas reformas por hacer antes de pensar en un cambio a través de las urnas. “Creo que las elecciones tenemos que ganárnoslas”, opina.
Para el dirigente independiente, primero se debe trabajar en la renovación de los poderes públicos, uno por uno, hasta finalmente llegar al Poder Electoral. Es una visión que comparte con otros dirigentes como Antonio Ecarri o Stalin González, aunque en su caso aspira a que todos estos cambios avancen pronto y así tener garantías electorales reales.

“A mí no me pueden invitar a una elección en tres meses sin tener mi partido político legal, porque voy a ir en una carrera, y en ese caso tienen ventaja aquellos que están legales actualmente, por ejemplo. Tampoco puede haber una elección sin un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE) que se designe satisfactoriamente, y que, además, tenga el mandato expreso de cambiar el marco jurídico, porque hay cosas en la Ley Electoral que hay que cambiar”, reclama.
Márquez fue rector principal del CNE entre 2021 y 2023, por lo que es consciente de las fallas y fortalezas que posee el sistema electoral venezolano. Entre los mayores cambios que, a su juicio, se deben hacer en los próximos meses debe estar la depuración y actualización del Registro Electoral, con un proceso de inscripción de nuevos votantes sin restricciones. También se debe permitir la actualización de datos para los millones de venezolanos que están en el extranjero, con plenas garantías para que, llegado el momento, puedan ejercer su derecho sin importar el país en el que se encuentren.
Comparte reclamos comunes de la oposición, como la urgencia de levantar las inhabilitaciones políticas y restituir las tarjetas de los partidos judicializados a sus directivas legítimas. También eleva la apuesta proponiendo que se impulsen reformas constitucionales como la eliminación de la reelección indefinida, así como implementar un modelo de segunda vuelta electoral. Sin embargo, admite que la prioridad es crear condiciones mínimas para unos comicios competitivos y verificables, aunque desconoce cuánto tiempo pueda tomar lograr los consensos necesarios.
Contradicción

Pese a reconocer que hubo un fraude electoral el 28 de julio de 2024, y que desde entonces no hay condiciones para medirse nuevamente en unas presidenciales justas, por alguna razón Márquez reivindica la participación en las cuestionadas elecciones parlamentarias, regionales y municipales que se realizaron en el año 2025. Incluso admite que de haber estado libre en ese momento, muy probablemente se habría postulado.
“A pesar de todas las condiciones negativas, no se puede renunciar a participar, por lo menos para poner en evidencia las cosas. Fíjate lo que ocurrió el 28 de julio. Había mucha gente que tenía dudas acerca de si participar o no. Afortunadamente, en el camino, esas dudas se despejaron y se hizo la elección”, argumenta.
Por eso defiende también las expresiones en la calle de diferentes sectores, desde las luchas laborales hasta el reclamo de libertad para los presos políticos, como mecanismos de presión social para evitar que los cambios que vive el país se queden solo en las mesas de negociación entre Estados Unidos y el gobierno de Delcy Rodríguez. Para Márquez, el camino a la reconciliación nacional necesariamente pasa por la incorporación de los sectores históricamente excluidos a las decisiones importantes.
“Para mí, el 28 de julio es un precursor de lo que ha acontecido. Y, bueno, y hoy tenemos una oportunidad que no fue la que queríamos, que no fue la que esperábamos, es un hecho fáctico, polémico, pero es una oportunidad. Por eso yo siempre defenderé la participación. Ahora, hoy, tenemos la oportunidad de delinear esa participación de manera más ventajosa, no para un actor político en particular, sino para el pueblo venezolano”, asevera.
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