
Imagina poder encender y apagar la empatía a voluntad. Podríamos decir que ya es posible, aunque con bastante letra pequeña. En primer lugar: llegas tarde. Científicos de la Universidad de Kobe, en Japón, lo han conseguido editando genéticamente embriones, por lo que, si estás leyendo esto, ya eres demasiado mayor. En segundo lugar: no eres de la especie adecuada. Los embriones editados no eran humanos, sino murinos (de ratón). Y, una vez más: si estás leyendo esto, lo más probable es que no seas un ratón. No obstante, los expertos de este estudio no buscaban controlar tu interruptor de la empatía para modularlo la próxima vez que sufras por desgracias ajenas.
Por La Razón
La investigación, que acaba de ser publicada en la revista científica Cell Reportsbusca comprender el sustrato neurológico en el que se fundamental la empatía para, así, entender por qué podría estar alterada en algunos individuos. En este caso, los científicos del estudio tenían en mente el caso de algunas personas con trastorno del espectro autista y esquizofrenia donde, tal vez, no siempre captan las pistas que disparan los comportamientos empáticos de otros individuos. Por ejemplo: consolar a una persona que muestra en estado de estrés.
No todos
Antes de continuar es importante subrayar sintagmas como “algunas personas”, “tal vez” o “no siempre” que hemos usado en el párrafo anteriores para transmitir que no todas las personas con esquizofrenia o trastorno del espectro autista cumplen esta característica, ni mucho menos, pero que sí parecen estar más presentes que en otros colectivos.
Interneuronas interruptoras
“Anteriormente identificamos en ratones un grupo de neuronas activas durante la interacción social y ahora queríamos aclarar el papel de un tipo específico de célula moduladora de señales, las llamadas ‘interneuronas PV’, de cuya presencia teníamos constancia”, explica el coautor del estudio y neurocientífico Takumi Toru, de la Universidad de Kobe. Esas neuronas son las que actuarían como interruptores y, cuando están activas, median algo más que la búsqueda de interacciones sociales. Como decía Takumi, ya conocíamos neuronas implicadas en las interacciones sociales, estas que acaban de identificar parecen priorizar unas interacciones sociales sobre otras: las dirigen en función de criterios que, normalmente, consideraríamos empáticos.
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