
Cuando la misión Artemis II despegue rumbo a la Luna, no solo marcará el regreso de la humanidad a ese destino después de más de medio siglo. También instalará en la memoria colectiva una imagen potente: cuatro astronautas vestidos de un intenso color naranja.
Por: Clarín
No se trata de cualquier tono. Es el llamado “Naranja Internacional”, un color diseñado para destacar en condiciones extremas. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen lo llevarán al iniciar su viaje desde el Centro Espacial Kennedy y también al regresar, tras una travesía de diez días que los llevará más lejos de lo que el ser humano ha llegado.
El protagonismo de estos trajes contrasta con la atención que han recibido otros diseños recientes, como los trajes blancos de caminata espacial desarrollados por Prada y Axiom Space. Sin embargo, los trajes naranja garantizan la visibilidad en situaciones de emergencia.
Cada traje funciona como un sistema de soporte vital autónomo y puede mantener con vida a un astronauta durante hasta 144 horas. Además, su diseño incorpora detalles técnicos que no son meramente decorativos. Según The New York Times, las franjas azules que recorren el torso y las extremidades forman una “V” que señala puntos de sujeción para rescate. También incluyen compartimentos con chalecos salvavidas y reservas de oxígeno.
El color, en este contexto, adquiere un papel central. El Naranja Internacional (clasificado como AMS Standard 595 n.° FS 12197) se define como un naranja rojizo profundo, más intenso que los tonos fluorescentes habituales. Su principal característica es el contraste, ya que se distingue con claridad sobre el azul del océano y el cielo.
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