
“La política es un lento perforar de tablas duras; se requiere pasión y mesura a la vez.» Max Weber
Decía meses atrás, bien atrás, que es substancial razonar, en estas fechas de tantos improperios difusos, que la democracia nos permite a los ciudadanos participar en el proceso político y nos garantiza que todos tengamos igualdad de oportunidades y seamos tratados con dignidad. Entendiendo que la democracia es un sistema de organización social y política que trasciende la simple emisión de un voto, a diferencias de otros sistemas, se fundamenta en la soberanía popular; pero sobre todo en, el respeto irrenunciable de los derechos humanos. Al mismo tiempo no debemos dejar por fuera el auge de ciertos movimientos autoritarios y populistas que en diferentes partes del mundo han puesto en riesgo la estabilidad de las democracias.
Entonces, los que ejercemos el oficio de columnistas, en fin, los opinantes, nos encontramos con el dilema de qué hacer, cómo escribir, de qué habilidad echar manos para decir lo que pensamos sin que esto nos acarree castigos despiadados que recaen no solamente sobre nosotros, sino, asimismo, sobre familiares y amigos. Es en este punto en el que la palabra o la frase prodigiosa nos conduce al silencio estratégico del que algunos por ignorancia y otros por perversos, critican ese mutismo que es una herramienta poderosísima en la comunicación en estos tiempos angustiosos. De manera que lo más importante no es simplemente callar, sino que esa pausa sea una pausa calculada y deliberada con un propósito específico. Que se utilice para lograr un objetivo, ya sea en el ámbito político, profesional o por supuesto en las gestiones de crisis; en otras palabras, que se interprete lo que se calla.
De cualquier manera, es casi forzoso preguntarse qué implica ese silencio necesario, además del esfuerzo intelectual que hay que poner en práctica, ya que es más grato decir lo que pensamos que dejarlo a la libre interpretación del lector. Necesariamente debemos tener presente que es una pausa consciente; que no es una ausencia de comunicación por olvido o desinterés, sino que es una elección activa de no hablar o no reaccionar de inmediato. Debemos tener completamente definido que siempre hay un objetivo detrás de esa mudez. Puede ser reflexionar, sí, escuchar, generar expectativas y muy importante, en algunos casos, restarle jerarquía a cierta información. De cualquier forma, saber cuándo y cómo aplicar el silencio estratégico demuestra madurez, autocontrol y una comprensión profunda de la dinámica comunicativa en estos ciclos de considerable crispación.
En consecuencia, las relaciones entre el gobierno y la oposición son inherentemente tensas y conflictivas porque sus objetivos son fundamentalmente opuestos; por lo tanto, debemos admitir que estos escenarios son frecuentes. La lucha por la libertad y la democracia a menudo implica sacrificios y desafíos profundos, cárcel en otros casos. Líderes como María Corina Machado han planteado principios fundamentales para avanzar hacia un cambio democrático destacando la importancia de la unidad nacional, la corresponsabilidad ciudadana y la lucha justa por medios constitucionales. Además, se ha enfatizado la necesidad de un liderazgo comprometido con valores éticos y políticas que promuevan una economía sana y una sociedad justa…
