
Un nuevo rayo de esperanza ilumina a la tan golpeada y desencantada Venezuela. Así lo interpretan analistas y voces de la oposición democrática -aquella que, de no ser por el afán de Maduro de perpetuarse en el poder, ya estaría al frente del país-. Muchos venezolanos se aferran a la imagen de un chavismo cercado y nervioso ante la presión de la Administración de Donald Trump. Con la vía electoral agotada como instrumento para desplazar al «tirano», se dibujan nuevos escenarios con Washington volcado en el país caribeño para blindar la seguridad regional.
Por Angélica Reinosa | El Mundo
Estados Unidos ha puesto en marcha una operación para cortar las rutas del tráfico de drogas con destino a la superpotencia hemisférica. Lo más llamativo de la nueva jugada trumpista es el despliegue de una flota militar en aguas internacionales, muy próximas al límite del mar territorial venezolano. Cruceros con misiles guiados, submarinos nucleares, tres destructores, aviones espía y 4.000 marines para vigilar la costa caribeña.
La estrategia antinarcóticos pretende combatir la influencia de organizaciones «criminales» y «narcoterroristas» en las que se apunta a Nicolás Maduro como líder supremo y principal responsable. «Maduro no es el presidente de Venezuela, es el líder del Cártel de los Soles, una organización narcoterrorista que se ha apoderado de un país», afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio. Al presidente de facto y a sus aliados ya no se les considera políticos sino más bien peligrosos delincuentes, culpables de inundar el hemisferio de cocaína y fentanilo. Tanto así que la recompensa por entregar a Maduro ascendió a 50 millones de dólares este mes.
Hugo Achá, analista boliviano con amplia trayectoria en crimen organizado transnacional, señala que la decisión de Trump de establecer las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico como organizaciones terroristas de alcance global «cambió radicalmente uno de los pilares estratégicos de EEUU, así como cambió después de los ataques del 11 de septiembre… A partir de esto, la orden ejecutiva contempla que el presidente de los EEUU podrá usar todos, esta es la palabra clave, todos los medios a su alcance para neutralizar, contener o eliminar esa amenaza».
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