
Cuando el artista Jim Sanborn habla de “Kryptos”, su escultura en la sede de la CIA, y del famoso código secreto sin resolver grabado en sus paneles de cobre, parece hablar de espionaje, no de arte. La pieza ha “destruido matrimonios”, afirma. Ha atraído “invitados no deseados” a su puerta. Algunos aspirantes a descifradores de códigos incluso han “amenazado mi vida”, dice Sanborn, lo que ha impulsado al artista a equipar su casa con botones de pánico, sensores de movimiento y cámaras.
Por La Nación
Pero después de 35 años guardando los secretos de la obra y lidiando con el drama que conlleva, Sanborn está listo para entregar el código. En noviembre, planea subastar la codiciada solución al pasaje final, conocido como K4, en una venta que coincidirá con su cumpleaños número 80. “Podría caer muerto en cualquier momento y descansaría más tranquilo si supiera que las cosas están, de algún modo, bajo control”, dijo.
En una carta dirigida a los seguidores y compartida con The Washington Post, Sanborn escribió que la decisión “no ha sido fácil” y reconoció que “muchos en la comunidad de Kryptos la encontrarán perturbadora», pero que “ya no tengo los recursos físicos, mentales ni financieros” para mantener el código de 97 caracteres y continuar con sus otros proyectos. En la carta expresa que espera que el comprador mantenga el código en secreto, dejando entrever una rara pista para sus seguidores. “Si no lo hacen, (Pista) ¿Cuál es el sentido?“, escribe. “El poder reside en un secreto, no en su ausencia”.

La venta, que será organizada por RR Auction, con sede en Boston, el 20 de noviembre, y cuyos ingresos irán en parte a programas para ayudar a personas con discapacidad, incluye el texto original manuscrito del código K4, así como otros documentos relacionados con la obra. El secreto será trasladado en un vehículo blindado, informó la casa de subastas. Se espera que se venda entre 300.000 y 500.000 dólares, según Bobby Livingston, vicepresidente ejecutivo de RR Auction, aunque dijo que no le sorprendería que alcanzara un precio mayor. “Con la manera en que las criptomonedas realmente han despegado, hay todo un mundo allá afuera a quien esto le atrae”, dijo.
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