Como en Venezuela, hubo elecciones presidenciales en Bolivia. No como nosotros exactamente. Allá existe la segunda vuelta electoral para decidir el ganador según sus condiciones implementadas para ello. Aquí no existe ese procedimiento que debería implantarse cuanto antes resolvamos otros asuntos de Estado que están pendientes y atrasados.
La similitud estriba en la posición de la ciudadanía ante la izquierda liquidada electoralmete en ambos países sudamericanos. La sepultura política de Evo Morales, así como de sus ya muy escasos prosélitos resultó monumental; debe leerse como un panorama continental que tiende a la irreversibilidad y la expansión a otras naciones que observan cuidadosamente el acontecer político de la región, tales los casos de Colombia y Brasil, por ejemplo, sumando Chile, y así.
Por allí un expresidente boliviano, con no poca mala intención señalaba que el problema de la derrota de la izquierda latinoamericana es meramente económico: «Las izquierdas pierden elecciones por errores económicos, no por ingratitud popular». Así titulan los medios de UChile, radio y diario, las interesadas palabras de Álvaro García Linera, quien, por cierto, ignora y pretende hacer ignorar las realidades no solo de caos económico de Venezuela y Cuba, esos espejos donde bolivianos y demás americanos no se quieren mirar jamás.
Al señor García Linera y sus intereses esbozados el día 18 de este mes hay que decirle que respete las posiciones políticas que nos son solo económicas, como si los ciudadanos latinoamericanos tuviéramos algún tipo de gríngola falaz. Pretende ocultar con palabras las acciones multifactoriales que inciden en las opiniones populares en estos casos tan visibles. Es económica la derrota de la izquierda latinoamericana, sí, terriblemente presentada en la precariedad de Cuba y Venezuela. Esa que que los ciudadanos no ignoran. Pero también social y política. El engaño permanente al que han sido sometidos los habitantes, fundamentado en falsas esperanzas y consignas huecas, han llevado a la estampida de cubanos y más de venezolanos, marcadores en el asunto: no es solo el dinero, el trabajo, la producción, sus carencias realmente: es la persecución, el cierre de los espacios cívicos, la falta de libertades, la prisión y muerte, el desborde de la búsqueda totalitaria, en fin, el autoritarismo macabro. Es todo, señor García Linera.
Bolivia se suma al cause democrático que allí sí se va a concretar en octubre, afortunadamente, pacíficamente, en la transición expresada por todos los factores, como hubiéramos deseado y no ocurrió en Venezuela. Pero la derrota de la izquierda latinoamericana sí tiene en la huida de millones de venezolanos por el mundo la razón de su ser en muy buena parte. Otra estocada al socialismo del siglo XXI y su crueldad, su inhumanidad. Quien resulte ganador en Bolivia, y espero que sea Tuto Quiroga, pero no será óbice, quien resulte ganador, llevará la senda democrática y acompañará a Latinoamérica al «no más» expresado contra la izquierda falaz y cruenta, en todo, en la totalidad de los asuntos contra los individuos.