Un total de 1.209 presuntos cíberdelincuentes fueron detenidos en una operación coordinada por Interpol que se desarrolló de junio a agosto en África con la participación de las fuerzas del orden de 18 países de ese continente y del Reino Unido.
Interpol destacó en un comunicado hecho público este viernes que las personas arrestadas habían atacado a cerca de 88.000 víctimas, según los investigadores, que además consiguieron recuperar 97,4 millones de dólares y desmantelar 11.432 «infraestructuras maliciosas».
La agencia policial internacional destacó que la llamada operación Serengeti 2.0 recibió el apoyo del sector privado, con información, orientación y formación que ayudó a los investigadores a identificar con más eficacia a los supuestos delincuentes.
Así, antes de que se llevara a cabo, los agentes participaron en una serie de talleres prácticos sobre diversos instrumentos y técnicas de inteligencia de código abierto, criptomonedas o de programas de fraude.
En Angola, se consiguieron desmantelar 25 centros de minería de criptomonedas en las que operaban 60 ciudadanos chinos que se encargaban de validar ilegalmente transacciones de cadena de bloques para generar esas monedas virtuales.
En Zambia se descubrió una estafa a gran escala de inversión en línea de la que se ha estimado que hubo unas 65.000 víctimas que perdieron aproximadamente 300 millones de dólares.
Los estafadores captaban a las víctimas mediante campañas publicitarias en las que les prometían altos rendimientos si invertían en criptomonedas para lo cual tenían que descargarse varias aplicaciones.
Gracias a ese descubrimiento fueron detenidas 15 personas y se confiscaron diferentes pruebas como dominios, números de teléfonos móviles y cuentas bancarias. Interpol hizo notar que las investigaciones continúan para tratar de localizar colaboradores en el extranjero.
En Costa de Marfil, los agentes desmontaron una estafa internacional de herencias que tenía su origen en Alemania con el arresto del principal sospechoso y la incautación de diferentes activos, como aparatos eléctrónicos, joyas, dinero en efectivo, vehículos y documentos.
En este caso, se engañaba a las víctimas para que pagaran unas tasas que se decía que debían servir para reclamar herencias falsas. Las pérdidas estimadas con esos procedimientos son de 1,6 millones de dólares. EFE