
La sucesora de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, encabezó este sábado 11 de abril una actividad proselitista en el sector caraqueño de Cotiza, donde evidenció fricciones con el tutelaje impuesto por la Casa Blanca al exigir el cese inmediato de las presiones económicas contra el régimen.
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Rodríguez asumió el control de la cúpula el pasado 5 de enero, luego de la captura del anterior líder chavista durante una incursión de fuerzas norteamericanas en la capital. Aunque la funcionaria aceptó un plan de transición bajo la supervisión de Donald Trump, su reciente discurso demuestra una clara fractura en el acuerdo diplomático. Prácticamente reiteró el llamado a sus simpatizantes a marchar el próximo 19 de abril para repudiar las acciones de Washington.
En tal sentido, exigió libertades financieras para el régimen e insistió en que el fin de las medidas representa un sentimiento colectivo. «Basta ya de sanciones contra Venezuela, eso es un clamor nacional, allí hay consenso y hay unidad», aseveró Rodríguez frente a los presentes. Así mismo, propuso una movilización de diferentes sectores políticos y productivos para impulsar esta solicitud de manera masiva.
«Esta peregrinación nos va a llevar a una sola oración por Venezuela», indicó Rodríguez en un intento de justificar la convocatoria oficialista.
Por otro lado, la nueva mandamás del régimen aprovechó la fecha para recordar los sucesos del 11 de abril de 2002 y criminalizar a la disidencia. «Sabemos que el fascismo y el extremismo no pueden ser una opción para Venezuela y como sabemos de dónde venimos construimos presente para garantizar futuro».
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