
El cuerpo humano, moldeado a lo largo de millones de años, revela complejas adaptaciones y soluciones biológicas. Desde los órganos fundamentales hasta los detalles celulares, cada elemento encaja en un sistema con raíces profundas en el pasado. Sin embargo, persisten características que intrigan a la comunidad científica.
Por Infobae
Uno de esos enigmas es el mentón humano, distintivo del Homo sapiens y ausente incluso en especies cercanas como los neandertales. Este rasgo generó especulación y debate durante décadas. Aunque existen teorías que exploran su posible origen, la ciencia aún carece de un mecanismo demostrado que explique su aparición evolutiva.
El cuerpo humano y la evolución por ramas
Max Telford, profesor Jodrell de Zoología y Anatomía Comparada en University College London (UCL), explica que el cuerpo humano puede analizarse siguiendo las distintas ramas del árbol evolutivo. Cada incorporación corporal corresponde a un momento específico de la historia de la vida.
Animales, vertebrados, mamíferos y primates sumaron estructuras propias: el cuerpo y el intestino, la columna vertebral y extremidades, la leche y el cabello, y las uñas, respectivamente. Este seguimiento evidencia cómo la evolución integró funciones y piezas a lo largo de miles de generaciones.
La evolución convergente como clave de estudio
Para descifrar el motivo del surgimiento de determinados rasgos biológicos, los científicos aprovechan el fenómeno de evolución convergente: características que emergen por separado en diferentes líneas evolutivas. Este fenómeno facilita la comprobación de hipótesis, transformando la naturaleza en un laboratorio a escala.
Para seguir leyendo, clic AQUÍ.