
Bajo el inclemente sol de este Miércoles Santo, la emblemática Plaza Altagracia de Barquisimeto se convirtió una vez más en el escenario donde la fe se encuentra con la exigencia social.
lapatilla.com
Por noveno año consecutivo, el Comité de Jubilados y Pensionados llevó a cabo el Viacrucis por los Derechos Humanos, una manifestación que transforma la tradición religiosa en un grito de justicia.
La jornada, que contó con el acompañamiento espiritual del presbítero Reinaldo Garrido, párroco de la Iglesia Nuestra Señora de Altagracia, recorrió simbólicamente el camino de la cruz, vinculando el sufrimiento de Cristo con las carencias actuales del pueblo venezolano.
En cada una de las estaciones, las oraciones no solo buscaron consuelo divino, sino que denunciaron la crisis que golpea a los adultos mayores.
Entre las principales intenciones destacaron la precariedad de los servicios básicos, la lucha por salarios y pensiones dignas, el cese de la persecución y la libertad de los presos políticos, la restitución plena de la democracia y el derecho a la vida.
Para los organizadores, esta actividad ha dejado de ser un simple acto litúrgico para convertirse en una institución de protesta pacífica en el estado Lara.
Los asistentes enfatizaron que, al igual que Jesús cargó con la cruz, los ciudadanos venezolanos atraviesan hoy un calvario de dificultades que parecen no tener fin, pero que enfrentan con la misma dignidad y esperanza de la resurrección.
El Viacrucis de este año no solo recordó el sacrificio del pasado, sino que reafirmó el compromiso de un sector que, a pesar de las edades avanzadas y el cansancio, se niegan a rendirse ante el olvido institucional.
