
A diferencia de lo que ocurría en los transbordadores espaciales o Space Shuttle de la NASA y lo que pasa hoy en la Estación Espacial Internacional, que sí cuentan con baño privado, las cápsulas Apolo carecían de este vital espacio de uso diario en misiones de semanas y meses fuera de la Tierra.
Por Infobae
Pero los ingenieros de la NASA rompieron la incómoda situación que debieron atravesar los astronautas del programa Apolo y construyeron la nueva cápsula Orión con un pequeño baño privado, muy similar al que se usa en los aviones comerciales.
El despegue de la misión Artemis II desde Cabo Cañaveral en los Estados Unidos marcó este miércoles un hito para la exploración lunar y también para la vida cotidiana de los astronautas. La cápsula Orión incorporó por primera vez un sistema sanitario permanente más allá de la órbita terrestre, el inodoro como pieza clave para el bienestar de los cuatro astronautas que vuelven a protagonizar un viaje a nuestro satélite natural después de 53 años.

La instalación de un baño de uso permanente en la nave Orión representa una transformación fundamental respecto a las soluciones implementadas en la era Apolo.
En ese entonces, las tripulaciones utilizaban bolsas de plástico y tubos para gestionar los residuos, una práctica que el propio informe técnico de la NASA calificó como “objetable” y “desagradable”.
El avance técnico que se vivió en las últimas décadas permitió el desarrollo del Sistema Universal de Gestión de Residuos (UWMS en inglés), un módulo de higiene diseñado tanto para hombres como para mujeres, y dotado de una puerta que otorga privacidad.
Innovación, historia y desafíos técnicos de la higiene espacial

La historia del baño en el espacio refleja la evolución de la ingeniería y la atención a las necesidades humanas. Los sistemas rudimentarios de los años 60 y 70 fueron motivo de incomodidad, fugas y quejas constantes de los astronautas. Durante la misión Apolo 10, los tripulantes vieron “un excremento flotando en el aire” y en Apolo 8 debieron perseguir manchas de vómito y heces en la cabina.
“Antes quería ser el primer hombre en llegar a Marte, pero si tenemos que ir allá en el Apolo, no me interesa por su sistema de baño”, comentó el astronauta Ken Mattingly durante Apolo 16, según documentos citados por la NASA.
De hecho, se sabe que en la superficie de la Luna hay depositadas 96 bolsas de orina, heces y hasta vómito que las seis misiones de la NASA llevaron allí.
Para seguir leyendo, clic AQUÍ.
