
Las relaciones entre el régimen de Nicolás Maduro y dos de sus vecinos, Colombia y Brasil, se han tensado tras recientes declaraciones y posturas que reflejan un creciente distanciamiento.
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El presidente colombiano, Gustavo Petro, acusó a Venezuela de permitir la presencia de guerrillas como el ELN y la Segunda Marquetalia en su territorio, lo que provocó una respuesta contundente de Diosdado Cabello. “La guerra que tiene en Colombia con grupos irregulares, paramilitares, es una guerra que tiene Colombia histórica. No tiene nada que ver con nosotros”, afirmó Cabello en una rueda de prensa, negando la presencia de campamentos guerrilleros en Venezuela.
Petro, por su parte, insistió en sus acusaciones y llamó a una acción conjunta. “Diosdado dice que en Venezuela no están; sí están. Y yo lo que he hecho es invitarlos a sacarlos. Coordinando”. En medio de esta disputa, el embajador colombiano Armando Benedetti aclaró que no existe ningún acuerdo militar con el régimen de Maduro. “Aquí no hay nada, ningún acuerdo militar, ni de ceder terreno. Ni siquiera de cooperación conjunta militar”, señaló Benedetti durante un debate en el Congreso colombiano, desmintiendo especulaciones sobre una alianza militar para enfrentar posibles amenazas externas, como las insinuadas por Maduro tras el despliegue naval de Estados Unidos en el Caribe.
Paralelamente, Brasil reafirmó su postura de no reconocer a Nicolás Maduro como presidente legítimo tras las cuestionadas elecciones de julio de 2024. Celso Amorim, asesor para Asuntos Internacionales de la Presidencia brasileña, expresó preocupación por el desplazamiento de buques de guerra estadounidenses en el Caribe, pero aclaró que Brasil mantiene con Venezuela “una relación de Estado” y no de gobierno. “Es un país vecino, y a los vecinos no se los elige”, subrayó Amorim en una audiencia en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, destacando el principio de no intervención.
Las tensiones entre Colombia y Venezuela se agudizan por el manejo de grupos armados en la frontera, donde el ELN, según InSight Crime, opera en al menos 40 municipios de ocho estados venezolanos, involucrado en actividades como narcotráfico y minería ilegal. Maduro, en un intento de contrarrestar las críticas, propuso una unión militar y política con Colombia para convertir la zona fronteriza en un “territorio libre de violencia”. Sin embargo, las declaraciones de Petro y Benedetti, junto con la postura de Brasil, evidencian un rechazo a las propuestas del régimen y un creciente aislamiento en la región.
El contexto regional se complica aún más por las acusaciones de Petro sobre una posible intervención militar estadounidense, comparándola con el caso de Siria. “Los gringos están en la olla, se piensan que invadiendo Venezuela resuelven su problema, meten a Venezuela en el caso de Siria, solo que con el problema que arrastran a Colombia a lo mismo”. Estas declaraciones reflejan el delicado equilibrio que busca Colombia entre mantener relaciones diplomáticas con Venezuela y rechazar cualquier alineación con el régimen de Maduro.