
«Todos llenos de alegría… en esta fecha natal, natal, natal… »
A lo lejos se oye a unas personas cantar a todo pulmón el himno de cumpleaños de los venezolanos «Ay, qué noche tan preciosa» o «Cumpleaños feliz», como fue titulada originalmente en 1953 por su autor Luis Cruz (1930-2012), cantante venezolano, guitarrista y compositor.
Por Nicole Kolster | BBC Mundo
El grupo está reunido en una plaza en el este de la capital, Caracas. Es mediodía.
Suena otra vez. Ya es de noche y versos de la canción salen de un apartamento vecino. «Y que esta luna plateada… Brinde su luz para tiiiii…»
Los venezolanos aprenden de niños esta canción y la entonan en cada celebración de cumpleaños. Con los años, incluso la versión original ha sido alterada con humor.
La canción se ha ido transmitiendo naturalmente de generación en generación. Es parte del acervo cultural.
Y con el éxodo masivo de venezolanos en la última década por la crisis política, económica y social del país el «Ay, qué noche tan preciosa» ha trascendido fronteras y ya se escucha en Madrid, Miami o Santiago de Chile.
La melodía criolla puede ser nostálgica y divertida. Y también muy larga, si se canta completa.
En internet abundan los sketchs donde algunos cómicos y artistas se mofan de la duración de la pieza.
«Ay, qué noche tan preciosa» tiene 24 versos, más el estribillo.
En cambio, la estadounidense «Happy Birthday To You», traducida al español y cantada en muchos países de la región, es de cuatro frases que se repiten.
La venezolana aparece entre las 30 mejores canciones de cumpleaños en español de la revista Billboard (2024), lista encabezada por «Las Mañanitas» mexicana, versionada por el cantante Alejandro Fernández.
La canción de Cruz está tan arraigada en el inconsciente del colectivo venezolano que muchos creen que fue creada hace una eternidad.
Pero no. Su historia es mucho más reciente.
El capricho de Rebeca
La melodía sonó por primera vez en la sala de una casa en Los Chorros, una urbanización acomodada de Caracas.
Era 1953. Luis Cruz, para entonces un completo desconocido, de 23 años, daba los primeros pasos de su luego exitosa carrera músical. Para ese año, no se sentía ni cantante ni compositor.
Pero tenía un compromiso. La caprichosa novia de uno de sus amigos, Rebeca Sorondo, le pidió como regalo de cumpleaños que le compusiera una canción.
«Ella un día me dice: ‘El viernes es mi cumpleaños (…) Quiero que me regales algo (…) Quiero que me hagas una canción’», recordó Cruz en 2014 en un video que compartió la familia en Youtube.
En ese video, Cruz comenta que le respondió: «Si me sale algo de aquí al viernes, voy y te la canto».
«No podía hacer nada amoroso, porque ella era la novia de un amigo».
Y dos días después de aquella petición la canción estaba lista.
Así, sin pretenderlo, nació lo que luego se convertiría en el himno de cumpleaños de los venezolanos.
La cantó por primera vez en aquella sala, entre un pequeño grupo que festejaba la vida de Rebeca.
«Cuando yo canté la canción, una viejita que estaba cerca dice: ‘Qué canción tan bella, a lo mejor con el tiempo esto va a ser famoso’».
«Qué iba a imaginarme yo».
Se empezaron a hacer grabaciones, pero el éxito de la canción vino una década después.
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